lunes, 13 de noviembre de 2017

EL HOLOCAUSTO ANTIGUO CABALLO DE TROYA (PARTE 1)

Resultado de imagen para El "Holocausto", un Antiguo "Caballo de Troya"Después del final de la Segunda Guerra Mundial, las naciones árabes comenzaron a recobrar gradualmente su independencia y a restablecer la soberanía sobre sus tierras ocupadas. Mientras esa tendencia crecía, una nueva colonia, por otro lado, estaba a punto de comenzar en Palestina. A diferencia de las potencias imperialistas colonialistas convencionales, el componente de la nueva colonia no sólo estaba militarmente orientado sino que también fue acompañado por la migración masiva de judíos de Europa del Este y Occidental a Palestina. La fuerza impulsora detrás de aquel flujo judío, según fue retratado por los medios de comunicación, era la huída desde un "Holocausto", un término dado a un presunto genocidio cometido contra los judíos en Europa durante principios de los años '40 que habría resultado en el horroroso exterminio de una anunciada cifra de 6 millones de judíos a manos de la Alemania nacionalsocialista.

     La justificación para elegir una tierra árabe habitada —Palestina— para acomodar a los judíos europeos que huían era un masivo éxodo de retorno a la antigua patria judía conocida como la "Tierra Prometida". Estos dos títulos, el "Holocausto" y la "Tierra Prometida" fueron la principal vindicación fundamental que apoyaba las justificaciones éticas e históricas para el establecimiento del Estado de Israel en el centro del mundo árabe. Abrumado por la machacante influencia de los medios de comunicación, el público nunca examinó ni escudriñó adecuadamente la autenticidad de esos dos títulos.

    Sin embargo se requirió poco esfuerzo para que los tempranos investigadores revisionistas, sobre todo los europeos, descubrieran que el presunto "Holocausto" era un completo fraude tramado y ejecutado por las victorias de la 2ªGM, y ajustado por el movimiento sionista para conseguir ventajas políticas y geopolíticas a largo plazo. A pesar de la publicación de una maciza evidencia y el ofrecimiento de argumentos válidos y análisis convincentes, los principales revisionistas habían hasta entonces dejado de presentar el caso ante la conciencia pública. En cuanto al título de la "Tierra Prometida", no se ha hecho hasta ahora ninguna tentativa audaz y seria para arrojar una luz sobre la legitimidad histórica de esa reclamación.

    El objetivo de este informe es por lo tanto, en primer lugar, hablar de la estructura mitológica que está detrás de la exitosa supremacía de un engaño internacionalmente promovido bajo el título de "el Holocausto", que es visto como el punto más débil de un antiguo "Caballo de Troya" judío implantado; y, en segundo lugar, exponer los largamente pasados por alto "Caballos de Troya" históricos implantados por los judíos en la herencia árabe, que prepararon el terreno para la implementación de la saga de la "Tierra Prometida".


Introducción

     El reporte de los observadores independientes de las consecuencias de la 2ªGM estima la trágica pérdida de más de 70 millones de seres humanos de todas las edades, clases, géneros, nacionalidades y credos. Hasta ahora, sin embargo, más de 70 años han pasado desde el final de la guerra, y tal como el resto de las naciones y comunidades internacionales, el mundo árabe no ha escuchado hablar de ninguna equivalente pesarosa conmemoración de la pérdida total de valiosas vidas que se compare a la de las víctimas judías en particular.

     La estimación ampliamente citada de las víctimas judías, que se remonta a las victoriosas fuerzas Aliadas que establecieron los juicios de Núremberg, asciende a 5,7 millones de personas, la mayor parte de las cuales se dice que fueron sistemáticamente exterminadas por gas e incineradas en los campos alemanes nacionalsocialistas. Esta estimación reportada representa sólo el 8% de las víctimas totales de la 2ªGM. Sin embargo, y a pesar de la comparativamente pequeña parte, los medios de comunicación patrocinados por las fuerzas Aliadas hicieron exitosamente al mundo totalmente consciente del 8% que representa a los judíos europeos, mientras que la mayoría de los "otros" [1] no tuvo ninguna atención comparable, y su suerte está destinada a desvanecerse.

[1] La Encyclopedia Britannica define el término "Holocausto" como "...la matanza sistemática, patrocinada por el Estado, de seis millones de hombres, mujeres y niños judíos y de millones de otros por parte de la Alemania Nacionalsocialista". https://www.britannica.com/event/Holocaust

     Pasando por alto la directa discriminación mundial basada en un credo entre las víctimas de la 2ªGM, se requirieron sólo pocos años después del final de la guerra antes de que numerosos observadores independientes, principalmente historiadores e investigadores occidentales, comenzaran a cuestionar el gaseamiento y las alegaciones de incineración así como la declarada cifra de 6 Millones. Por consiguiente, el número ha sido revisado de manera no oficial y bruscamente reducido a un número tan bajo como 800.000 judíos, la mayor parte de los cuales, al igual que todas las otras víctimas, murieron debido a numerosas causas que iban desde el hambre y las epidemias a la ejecución masiva en los campos nacionalsocialistas de concentración.

     Los Revisionistas, o "negadores del Holocausto", como sus adversarios desean etiquetarlos, tuvieron éxito, mediante sus debates y documentados trabajos publicados, en cuestionar la activa propaganda mediática Aliada y la afirmación sionista, y por consiguiente en cuestionar la legitimidad de las implicaciones y utilizaciones políticas del presunto "Holocausto". Sin embargo, dicho éxito es considerado limitado ya que la discusión del asunto todavía está confinada a un círculo relativamente pequeño de dignatarios intelectuales y élites políticas. Dicha discusión no llegó a la persona no informada de la calle ni tampoco se infiltró en la conciencia de los alumnos en las escuelas, para no mencionar que la mayoría de los funcionarios gubernamentales, organismos religiosos, activistas sociales y políticos además de las masas de personas de todo el mundo, todavía son adoctrinados con el "Holocausto" y sus 6 millones de víctimas judías, como lo detallan los medios de comunicación de las fuerzas Aliadas.

     Los motivos más importantes de ese limitado éxito no son principalmente debidos a recursos escasos, carencia de apoyo político o pobres argumentos y pruebas, sino más bien porque la saga del "Holocausto" ha estado exitosamente equipada con un propulsor mítico, que demostró ser un muy eficaz mecanismo de diseminación de masas duradero y auto-protector. Como se demostrará en este informe, una compleja mezcla de mitos viejos y nuevos basados en un legado previamente sembrado de tipo "caballo de Troya" (o "troyano") puede en efecto adoctrinar masivamente y lavar el cerebro con eficacia a las naciones junto con sus descendientes, generación tras generación.

     En vista de esto, el "Holocausto" es percibido como un anillo relativamente pequeño pero crítico en una larga cadena de mitos antiguos fabricados, responsables de formar nuestra fe, creencias y el modo en que percibimos el mundo hoy. Dejar de apreciar esta dimensión de la saga del "Holocausto"contribuirá a la continuación del limitado éxito experimentado en la revelación de la verdad que está detrás de este mito.


Los Rabinos y el Arte de la Fabricación de Mitos

     A través de toda la Historia, unos pocos rabinos judíos en colaboración con antiguas súper-potencias, a saber, los griegos y los romanos, se habían presentado con éxito a ellos mismos y a sus seguidores de credo como un "Linaje Santo / Pueblo Elegido" dotado con relaciones especiales y únicas con Dios, como es claramente declarado en muchas de las frases de la Torá. Esa inmerecida santidad de masas fue exitosamente promocionada en Arabia así como en Europa, sobre todo durante la Era de los romanos. Arabia, sin embargo, siendo la patria de todas las revelaciones divinas, logró evitar las repercusiones de dicha falsa alegación cuando el Evangelio cristiano seguido del Corán fueron sucesivamente revelados, refutando muchas afirmaciones judías, incluyendo la auto-declarada superioridad. Por ejemplo, los musulmanes hasta ahora han leído el siguiente argumento en su libro santo:

     «Di: "¡Oh, ustedes que insisten en el judaísmo!: ¡Si ustedes piensan que ustedes son amigos de Alá, con exclusión de los otros hombres, entonces pedid la muerte, si ustedes son verídicos!". Pero ellos nunca van a expresar su deseo de la muerte, debido a los hechos que sus manos han enviado delante de ellos!. ¡Y Alá conoce bien a aquellos que hacen lo malo!» (Sura 62:6-7).

     Los cristianos, sin embargo, permanecieron bajo la influencia directa de las viejas enseñanzas basadas en los judíos, especialmente después del exitoso márketing del Libro Santo que comprende la Torá y el Evangelio cristiano. A pesar de ser revelados con más de 1.300 años de diferencia, la exitosa combinación de aquellas dos revelaciones en un solo libro aseguró que todos los seguidores del cristianismo fueran bien adoctrinados con las antiguas enseñanzas y mitos judíos antes de comenzar siquiera a leer las nuevas enseñanzas del Evangelio.

     La principal implicación de este hecho es que los creyentes cristianos ya no pueden cuestionar la exactitud de los contenidos míticos de la Torá. Hacer eso es implícitamente sospechar de la exactitud de su propio libro santo. En consecuencia, ellos se hicieron aliados no declarados en la realización de los mitos judíos, incluyendo el retorno a la "Tierra Prometida" en Palestina, o al menos el reconocimiento del derecho judío de hacer así. Los grupos de "Sionistas Cristianos" son un claro ejemplo en este contexto. Aquellos cristianos cada vez más crecientes creen fuertemente que el retorno de los judíos a la "Tierra Santa", y el establecimiento del Estado de Israel en 1948, están de acuerdo con las profecías bíblicas, y ellos se encuentran religiosamente obligados a proteger y sostener ese mito.

     Como se explica más adelante, esta exitosa "estrategia pública de contención mítica" ha sido exitosa en conseguir ventajas políticas y financieras a largo plazo desde el tiempo en que fue primero puesta en práctica durante la época de los griegos. Por lo tanto, no es sorprendente notar que la alegación del "Holocausto"ha sido promocionada en una manera mítica sagrada para preparar el terreno para la realización y la activación de otro mito de tipo "caballo de Troya"/"troyano" conocido como la "Tierra Prometida".

     El término usado para conmemorar el "Holocausto" entre las comunidades judías y los funcionarios en Israel es "Yom ha-Shoah", que literalmente significa en la lengua árabe "El Día de la Quemazón". Sin embargo, esta expresión carece de cualquier significado religioso tanto en el judaísmo como en el cristianismo. De hecho, muchos rabinos Ortodoxos y ultra-Ortodoxos en Israel nunca han respaldado ese Día de Conmemoración, aunque tampoco lo han rechazado formalmente. Además, no hay ningún cambio de los servicios religiosos diarios en algunas sinagogas Ortodoxas durante el Yom ha-Shoah.

     Bastante curiosamente, el término "Holocausto" apareció en vez de aquel otro y dominó en Europa en lugar de ha-Shoah. No sorprendentemente, esta expresión —el Holocausto— implica realmente un significado religioso. «El Holocausto... La derivación de esta palabra viene del griego "holocauston", que es una interpretación de la palabra hebrea "Olah" para sacrificio u ofrenda toda quemada»
     La palabra raíz aquí es "Olah", que es otra palabra árabe que significa "ascender o subir", y es mencionada en la Torá"Porque yo, Yahvé, soy un dios que ama la justicia y odia el robo en una ofrenda Olah" (Isaías 61:8) [4]. También vale la pena notar que la ofrenda "Olah" es el único sacrificio que es totalmente quemado en el altar, como lo explica esta cita: «El Tamid [cordero del sacrificio] debe ser clasificado como un Olah, un holocausto; no es diferente de los demás de aquella misma categoría salvo que es un sacrificio público, no privado. En lo que se refiere a este último, el procedimiento es hecho muy claro por la Torá (Levítico 1:3-5): "Si el ofrecimiento es un holocausto del rebaño, será un macho sin defecto... Él impondrá su mano sobre la cabeza del holocausto y así será eficaz para él y esto lo exculpará. Él lo matará"»

     En cuanto a la cifra de seis millones, el profesor Norman Finkelstein cree que se remonta a la interpretación judía de sus propios mitos antiguos. Él escribió: «Los judíos, estando muy familiarizados con las predilecciones de Yahvé, prometieron persuasivas ofrendas de holocausto siempre que ellos pidieran un favor o ayuda en tiempos de situaciones desesperadas: "Y Jefté hizo un voto a Yahvé: Si tú entregas a los amonitas en mis manos, cualquiera que salga de la puerta de mi casa para encontrarme cuando vuelva en triunfo de los amonitas será de Yahvé, y lo sacrificaré como una ofrenda quemada" (Jueces 11:30-31). Para autorizar el retorno a la Tierra Prometida, Yahvé, según se afirma, exigió de ellos una "Ofrenda de Holocausto de 6 Millones"; entonces los sumos sacerdotes interpretaron una profecía de la Torá que dice: "Tú retornarás". Debido a un error de escritura los sacerdotes la interpretan de esta forma: "Tú retornarás, menos 6 millones"» [6].


     La última ocasión registrada en que personas de diferentes edades y géneros fueron ejecutadas en un evento de tipo "Holocausto" fue practicada en Najran (una de las provincias de Yemen) aproximadamente 44 años antes del nacimiento del profeta Mahoma (570-632 d.C.). Las víctimas en aquel holocausto fueron realmente los cristianos, mientras que el asesino fue el Estado judío yemeni y sus autoridades rabínicas. El título del rey judío era Di-Nawas, y también lo llamaban Yusuf. Él decidió obligar a las familias cristianas de su reino a convertirse al judaísmo, o de otro modo ellos debían afrontar el holocausto de masas. Muchas familias huyeron de sus casas en busca de seguridad en las montañas circundantes mientras que aquellos que quedaron detrás encontraron su destino. Veinte mil cristianos de todas las edades se informa que fueron quemados vivos en un gran foso excavado.

     El incidente fue tan horroroso que fue bien documentado en la historia de la Arabia pre-islámica y fue incluso mencionado en el Corán (85:4-9): "Fueron maldecidos los fabricantes del foso de fuego, donde arrojaron a los creyentes, fuego alimentado con combustible: ¡Mirad! Ellos se sentaron ante el fuego, y presenciaron lo que ellos estaban haciendo contra los creyentes. Y ellos los maltrataron por ninguna otra razón que el que aquéllos creían en Alá, Exaltado en Poder, Digno de toda Alabanza". Las horribles noticias se esparcieron alrededor del mundo antiguo y desataron una guerra mundial de aquel tiempo.

     Dos ben-Thalabn escapó del holocausto cometido por los judíos y huyó a la Siria ocupada por romanos cristianos llevando un relato de testigo ocular del holocausto cometido por los judíos. Los romanos impresionados, estando lejos de Yemen, colaboraron con uno de sus aliados, el rey cristiano de Habasha (etíope), llamado Najashi, para atacar a Di-Nawas en Yemen. Un gran ejército etíope conducido por dos generales de guerra —Artah y Ebrah— fue movilizado, cruzó el Mar Rojo con elefantes africanos fuertemente armados, arrasó el reino judío, restauró el cristianismo, hizo que los cristianos desplazados retornaran de vuelta a su patria, y ocupó Yemen durante más de 70 años.

     A pesar de la carencia de atención por parte de los medios de comunicación, están apareciendo numerosos informes de misiones arqueológicas que por casualidad descubren el paradero de la famosa fosa del holocausto en Najran en Yemen. Lo que nos concierne aquí es que el mito de Najran indicaba que una superpotencia fue de hecho provocada y su fuerza militar fue exitosamente movilizada para actuar a favor de una pequeña y aislada comunidad indefensa y desesperada. Obviamente, la genuina dimensión mítica y emocional fue en realidad el ingrediente activo que condujo a la secuencia relatada de los acontecimientos.

     La pregunta es: ¿Puede alguna otra diminuta nación o comunidad imitar un mito y esperar cosechar los mismos resultados?. ¿Cómo puede uno elaborar un mito y publicitarlo por todo el mundo?. ¿Es posible secuestrar mitos genuinos de otras naciones y usarlos para beneficio de alguna otra nación?. ¿Cómo puede uno silenciar a aquellos que distinguen entre los hechos y las ficciones?; ¿cuáles serían las consecuencias si se permitiera que surgiera en la superficie la verdad suprimida de la forja de un mito?. ¿Hay alguna experiencia histórica de naciones que intentaron utilizar los mitos de otros pueblos para su propia ventaja?; ¿y cuál fue el resultado?.


El Linaje Santo Merece Mitos Santos

     En base a investigaciones históricas y análisis de la historia antigua árabe, se podría decir que algunos antiguos rabinos judíos de alto perfil fueron los maestros de la industria fabricante de mitos. Igualmente, ellos fueron los maestros del arte sustentador de mitos. Ellos desarrollaron ese arte cuando primero comenzaron a redactar la Torá durante el exilio en Babel alrededor de 586 a.C. Ese destructivo arte fue transmitido de generación en generación ya que seguía rindiendo provechosas ganancias. La última vez que fue practicado fue en el siglo XIX, es decir, cuando fue tramado el "Holocausto" a ser llevado a cabo por los nacionalsocialistas.

     El apetito para emprender la composición de mitos sagrados se desarrolló entre los líderes de los hijos de Israel (el profeta Jacob) mientras ellos estuvieron en el Exilio. Nabucodonosor atacó las montañas Surat localizadas en la frontera Sudoeste de Arabia, entre la frontera de Yemen y la ciudad santa de La Meca, a fin de eliminar a los codiciosos árabes rebeldes de las estratégicas Misrs [= ciudades-guarniciones militares], que eran entonces puntos de comercio dispersos a lo largo de la antigua ruta de las caravanas que va desde la costa Sur de Yemen a Gaza en el Sur de Siria. La razón del ataque fue porque los árabes que habitaban las misrs estaban cobrando fuertes impuestos a los comerciantes además de aumentar continuamente los costos de los servicios necesarios para apoyar a los viajeros de largas distancias. Ellos también chantajeaban y asaltaban las caravanas comerciales, lo que añadía otro costo para la necesidad emergente de escoltas de seguridad sobre todo entre misrs distanciadas. Los comerciantes absorbieron el costo suplementario aumentando los precios de las mercancías.

     Esa situación era insoportable y amenazaba la economía mundial de entonces, lo que obligó a Nabucodonosor a ponerle un final [7]. Una de las principales problemáticas misrs atacadas en las montañas de la región de Asir estaba controlada por árabes de una tribu conocida en árabe como "Bani Esraeal" (los Hijos de Israel). Ellos habían construído un templo diminuto parecido al Beit Alá (Bethel) de La Meca para la adoración. Ellos construyeron aquel templo desde el tiempo del profeta Dawood (rey David) alrededor de 1100 a.C. ya que ellos habían perdido contacto con la casa original de adoración en La Meca desde que el profeta Yusuf fue esclavizado y vendido en una misr al Sur de La Meca alrededor de 1500 a.C. Tal como el resto de todos los otros árabes en el exilio, los israelitas perdieron su misr estratégica y estaban en una situación miserable y humillante comparada con la vida próspera y pródiga que ellos disfrutaron en su rentable y estratégica misr.

 Éste no es el único ataque contra las montañas de Arabia para limpiarla de árabes, incluyendo a las tribus de los Hijos de Israel, debido a la propagación de corrupciones. El rey egipcio Shoshenq también atacó dicha área alrededor de 941 a.C. seguido del rey asirio en 721 a.C. Véase "Egypt and the Israelites in South West Arabia" de Ziad Mouna.

     Sin embargo, a diferencia del resto de los árabes paganos en el exilio, los hijos de Israel eran los portadores orales del último mensaje divino. Ellos creyeron que debían ser tratados de manera diferente a pesar de sus crímenes. Ellos eran un "pueblo santo", una clase especial. Para convencer al mundo, incluso a Nabucodonosor, de esa ideología, la herencia oral de los hijos de Israel fue puesta por escrito por primera vez durante el exilio. Aquellas escrituras siríacas fueron llamadas la Torá. A partir de aquel tiempo se desató la industria fabricante de mitos, y el mundo entero fue desde entonces condenado a la confusión y al dilema cuando un libro escrito por los hombres fue presentado a la Humanidad como las exactas y absolutas "Palabras de Dios".

     Dichos escritores, sus generaciones y sus aliados aseguraron numerosas ganancias materiales simplemente alterando mitos genuinos, o aún peor, componiendo algunos. La siguiente es una descripción de algunos de los principales mitos modificados y de los fabricados a partir del tiempo de Nabucodonosor hasta el establecimiento del Estado de Israel en 1948. Esta visión general ayudaría a entender cómo ocurrió el "holocausto" realizado por los nacionalsocialistas y cómo puede ser desactivado:


Mito Nº 1:
El Pueblo Elegido. Los Hijos de Dios en la Tierra

     Debido a la predeterminada intención del poder colonial de crear un Estado judío en el centro del rico mundo árabe —como quedó demostrado por la Promesa de Balfour del 2 de Noviembre de 1917 [contenida en una carta del ministro británico de Exteriores Arthur Balfour a Lord Walter Rothschild, líder de la comunidad judía británica] y por la conferencia de Londres de 1905—, la propaganda de los medios de comunicación de la 2ªGM singularizó el genocidio de los judíos entre todas las otras víctimas de la guerra. Por consiguiente, y puesto que el "Holocausto" judío es algo que impresiona, pocos en todo el mundo son apenas conscientes de que millones de gitanos, polacos, eslavos, lisiados física y mentalmente, "Testigos de Jehová", homosexuales, presos políticos, clero discrepante y otros, fueron también víctimas de los nacionalsocialistas.

     Lo que singularizó a los judíos europeos entre todas las otras víctimas fue que los "otros" no eran míticamente fértiles para asumir un papel político esencial. Los demás simplemente no fueron dotados por Dios con una "Tierra Prometida" en el mundo árabe, como fue el caso con los judíos, y de ahí que ellos fueran inútiles para las potencias colonialistas. ¿Moverse un paso hacia atrás para averiguar acerca de los motivos teológicos y lógicos que conducen a cierta gente a serle concedida una región terrenal por el propio Dios mientras miles de millones de otros seres humanos a lo largo del tiempo y el espacio son privados de ese privilegio? La única explicación dada es que los judíos eran y son el "Pueblo Elegido".

     Esta respuesta mítica pone un final abrupto a la pregunta, porque sólo el Cielo podría contestarla, y se abre amplia la puerta para malos usos y abusos. Podría ser una sorpresa notar que pocos en el mundo, aparte de los musulmanes, son conscientes de que el mito del "Pueblo Elegido" era de hecho auténtico y verdadero. Igualmente, ellos también saben que ese mito ya no es válido. En este contexto, los musulmanes leen en el Corán (2:47) la frase siguiente: "¡Oh, hijos de Israel! Traed a la memoria el favor especial que otorgué sobre vosotros, y que os preferí a todos los otros pueblos". Y en la sura Al-Maeda (45:16) los musulmanes leen: "Concedimos antiguamente a los hijos de Israel el Libro, la sabiduría y las profecías; les dimos, para su sustento, cosas buenas y puras; y los favorecimos por encima de las demás naciones".

     Claramente los musulmanes confiesan según su libro santo que los hijos de Israel fueron favorecidos entre todas las tribus árabes para llevar y entregar el mensaje del Cielo al resto de sus naciones contemporáneas, y que ellos permanecerían privilegiados ante el cielo para aquel objetivo a condición de que ellos respetaran y mantuvieran su juramento y convenio. Esto es también claro para los judíos así como para los cristianos, que consideran los contenidos de la Torá judía tan santos como el Nuevo Testamento.

     Según la Torá, el carácter de Israel como pueblo elegido está condicionado por la obediencia a los mandamientos de Yahvé. "Ahora por lo tanto, si ustedes obedecen mi voz en efecto, y guardan mi pacto, entonces ustedes serán un tesoro peculiar para mí sobre todo pueblo. Ya que toda la tierra es mía: y ustedes serán para mí un reino de sacerdotes, y una nación santa" (Éxodo 19:5-6). "El Señor no puso su amor sobre vosotros, ni los eligió, porque vosotros fuérais más en número que cualquier pueblo, ya que vosotros érais los menos de todos los pueblos, sino porque el Señor os amó, y porque él mantendría el juramento que él había jurado a vuestros antepasados" (Deuteronomio 7:7-8). Pero ¿guardaron los hijos de Israel el juramento y mantuvieron el pacto? Por lo que se refiere a los judíos ortodoxos y los musulmanes, la respuesta es clara.

     Los musulmanes leen en su libro (Corán 4:155-157): «(Ellos han incurrido en el disgusto divino) porque ellos quebrantaron su pacto, porque ellos rechazaron los signos de Alá, mataron a los mensajeros contra todo derecho, y dijeron alardeando: "Nuestros corazones están rebosantes de conocimiento". No, Alá ha puesto el sello en sus corazones por su blasfemia, y poco es lo que ellos creen. Ellos rechazaron la verdad; ellos pronunciaron contra Maryam (María) una falsa y grave acusación; y dijeron con jactancia: "Matamos a Isa al-Masih (Jesús el Mesías), el hijo de Maryam, el mensajero de Alá". Pero ellos no lo mataron, ni lo crucificaron, sino que así fue hecho parecerles, y aquellos que discrepan de esto están ciertamente confundidos, sin ningún conocimiento (cierto), y sólo hacen conjeturas, ya que por cierto ellos no lo mataron».

     Los cristianos que están totalmente conscientes de quién estuvo detrás de la crucifixión de Isa (Jesús), como vívidamente se muestra en "La Pasión de Cristo", la película de Mel Gibson, también leen en su libro santo: «Pero cuando Juan vio que muchos fariseos y saduceos iban a su bautismo, él les dijo: Raza de víboras, ¿quién os enseñó a escapar de la ira que vendrá?Que vuestro cambio de opinión se vea en vuestras obras; y no digáis dentro de vosotros: "Tenemos a Abraham por nuestro padre"; porque os digo que Dios es capaz de hacer hijos de Abraham de estas piedras. Y ahora mismo el hacha está puesta a la raíz de los árboles; cada árbol entonces que no da buenos frutos es cortado y puesto en el fuego» (Mateo 3:7-10). La violación del juramento y la pérdida del privilegio divino no es ningún secreto para los judíos mismos.

     Los judíos ortodoxos de Neturei Karta [8] podrían ser el único grupo activo que declara el hecho, contra la voluntad sionista, de que los hijos de Israel en efecto habían perdido el juramento santo con el Cielo y que ellos están siendo castigados por ello. Su ideología se percibe en esta cita: "Los adherentes de Neturei Karta enfatizan aquellas partes de la literatura rabínica que declaran que el pueblo judío fue enviado primero al exilio desde la tierra de Israel por sus pecados. Además, ellos sostienen la opinión de que cualquier forma de recaptura forzosa de la Tierra de Israel es una violación de la voluntad divina (Talmud Babilónico, tratado Ketubot, 111). Ellos creen que la verdadera Comunidad de Israel sólo puede ser restablecida con la venida del Mesías" 



     Sin embargo, contra la voluntad del Cielo y de las leyes racionales e internacionales, los sionistas y las potencias colonialistas aliadas llegaron a un acuerdo para reactivar, por motivos políticos, este mito hace mucho tiempo expirado, particularmente para crear una extensión occidental física en el mundo árabe lleno de recursos. Una catástrofe de tipo mítica enfocada en el "Pueblo Elegido" era necesaria para trasladarlos de vuelta a su antigua patria. Un "holocausto" fue necesario para movilizar a la opinión internacional y conseguir el apoyo financiero y político para justificar un éxodo hacia Palestina.


Mito Nº 2:
Supremacía por la Raza. Los Amos y los Goyim

     Una de las principales acusaciones contra la Alemania nacionalsocialista fue que ella adoptó y practicó la ideología de la raza superior que condujo al "Holocausto" judío. Igualmente, los rabinos judíos ideológicamente clasifican a las naciones en dos clases fundamentales: uno es un judío o un Goy (Gentil). Esa clasificación implicaba numerosas consecuencias, todas las cuales caen contra los goyim. Ese mito fue desarrollado por rabinos antiguos para compensar su perdido status celestial. Fue tramado para legitimar el fraude, el engaño, la violencia y el terrorismo. Éstos son los mismos métodos conocidos hasta ahora para establecer de modo rápido y fácil las inmerecidas supremacía y riqueza.

     El rabino Yitzhak Ginsburg declaró: "Tenemos que reconocer que la sangre judía y la sangre de un goy no son la misma cosa" [10]. Esta declaración representa una ideología basada en la enseñanza del Talmud. Maimónides (elRambam) escribió acerca de salvar las vidas de la gente, especialmente acerca de salvar las vidas de Gentiles y cristianos, o incluso judíos que se atrevían a negar la "inspiración divina" del Talmud"En consecuencia, si vemos a un idólatra (Gentil) siendo arrastrado por o ahogándose en el río, no deberíamos ayudarlo. Si vemos que su vida está en peligro, no deberíamos salvarlo" [11]. El texto hebreo de la edición de 1981 de Feldheim de la Mishná Torá establece: "Un millón de árabes no valen una uña judía" [12].



     En cuanto a engaño y fraude, Israel Shahak relata las siguientes enseñanzas talmúdicas: «Está prohibido defraudar a un judío vendiendo o comprando a un precio irrazonable. Sin embargo, el fraude no se aplica a los Gentiles, ya que está escrito "No defraude cada hombre a su hermano"» [la Halajá interpreta sistemáticamente todas aquellas locuciones como referidas exclusivamente a los congéneres judíos de alguien]. En cuanto a robo y hurtos: «El robo a un Gentil por parte de un judío no está prohibido completamente sino sólo bajo ciertas circunstancias como "cuando los Gentiles no están bajo nuestro gobierno", pero está permitido "cuando ellos están bajo nuestro gobierno". Las autoridades rabínicas se diferencian entre sí en cuanto a los detalles precisos de las circunstancias bajo las cuales un judío puede robar a un Gentil, pero el debate entero tiene que ver sólo con el poder relativo de judíos y Gentiles más bien que con consideraciones universales de justicia y humanidad» 

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