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domingo, 12 de mayo de 2019

EL CONEJO EN LA LUNA




Quetzalcóatl, el dios grande y bueno, se fue a viajar una vez por el mundo en figura de hombre. Como había caminado todo un día, a la caída de la tarde se sintió fatigado y con hambre.
Pero todavía siguió caminando, caminando, hasta que las estrellas comenzaron a brillar y la luna se asomó a la ventana de los cielos.
Entonces se sentó a la orilla del camino, y estaba allí descansando, cuando vio a un conejito que había salido a cenar.
-¿Qué estás comiendo?, – le preguntó.
-Estoy comiendo zacate. ¿Quieres un poco?
-Gracias, pero yo no como zacate.
-¿Qué vas a hacer entonces?
-Morirme tal vez de hambre y de sed.
El conejito se acercó a Quetzalcóatl y le dijo:
-Mira, yo no soy más que un conejito, pero si tienes hambre, cómeme, estoy aquí.
Entonces el dios acarició al conejito y le dijo:
-Tú no serás más que un conejito, pero todo el mundo, para siempre, se ha de acordar de ti.
Y lo levantó alto, muy alto, hasta la luna, donde quedó estampada la figura del conejo. Después el dios lo bajó a la tierra y le dijo:
-Ahí tienes tu retrato en luz, para todos los hombres y para todos los tiempos.

sábado, 9 de marzo de 2019

PASCAL Y SU TUMBA

¿Quién no ha oído hablar en alguna ocasión del Astronauta de Palenque?.

Nos referimos a la famosa representación que aparece sobre la lápida del sarcófago descubierto el 15 de junio de 1.952 por el arqueólogo mexicano Alberto Ruz Lhuiller en el interior del Templo de las Inscripciones de Palenque, en el Estado de Chiapas (México) - ver "Mapas" - yacimiento arqueológico Maya, que toma el nombre de la gran cantidad de palos que a modo defensivo rodeaban este conjunto de templos sagrados o casa fortificadas, como creyeron identificar los Españoles a su llegada.

Este templo asentado sobre una pirámide escalonada de ocho cuerpos con 16 metros de altura, debe su nombre a los tableros con inscripciones jeroglíficas (620 Glifos) que se hallan en el corredor de entrada, y que junto al resto de la construcción fue mandada erigir por el Rey Pacal (603-683 DC.), Rey Maya que gobernó durante el conocido como Período Clásico, al ascender al trono con la edad de 12 años y 125 días.

Es el único templo conocido de esta parte de América, en el que se ha encontrado en su interior una cripta con restos mortales, pues los mayas jamás levantaron templos en calidad de monumentos funerarios.

Templo de las Inscripciones sobre su pirámide escalonada. Originalmente el Templo estaba pintado de rojo, con algunos detalles en azul y amarillo.

Para llegar a la cripta, hay que descender por una escalera dividida en dos tramos a 1,50 metros bajo el nivel del suelo.

En el momento del descubrimiento fueron encontrados en los seis últimos escalones junto a una antecámara los restos de cinco hombres y una mujer, con extrañas deformaciones en el cráneo y mutilación dental, rodeados de ofrendas funerarias.

El mausoleo donde se encuentra el sarcófago real tiene unos 4 metros de ancho por 8 de largo y 6 de altura. El sarcófago alcanza las 20 toneladas de peso con 3 metros de largo por 2 de ancho sobre el que reposa la lápida, está unido mediante unos contrafuertes a los muros de la cripta.

Dado que el sarcófago y la lápida son monolíticos y mucho mayores que la puerta de acceso a la cámara funeraria, se cree que primero se construyó la tumba, para seguidamente realizar la pirámide y el templo.

La lápida del sarcófago, un gran monolito con unas dimensiones de 3,79 metros de largo por 2,20 metros de ancho y 25 centímetros de espesor, unas 5 toneladas aproximadamente, nos representa siempre según la versión de los autodenomidados expertos en la materia, el descenso del Rey en su recorrido por el inframundo, y la creencia Maya de la existencia de los tres mundos:
los cielos o el mundo de arriba, el mundo de los vivos en el nivel medio, y el mundo de los muertos o inframundo.
Sobre su superficie, diferentes arqueólogos han creído ver representaciones del Monstruo de la Tierra, un árbol sagrado Maya y hasta los cabellos estilizados del dios de la lluvia.
  • EL NIVEL DE LOS CIELOS O MUNDO DE ARRIBA: 
    Es la parte superior de la lápida y se aprecia una criatura mitad serpiente y mitad pájaro sobre una cruz central. Esto representa el intermedio entre los cielos y la Tierra. Debajo de ella existen dos representaciones del Dios del Sol.

  • EL MUNDO DE LOS VIVOS: 
    En la parte central hay un árbol sagrado con una serpiente de dos cabezas, de cuyas bocas salen el Dios Llamarada y el Dios Bufón. El Rey Pacal aparece sentado en su descenso hacia el inframundo.

  • EL INFRAMUNDO O MUNDO DE LOS MUERTOS: 
    Sobre lo que se sienta el Rey Pacal es nada más y nada menos que el Monstruo de la Tierra, con su sombrero presidido por cuatro pétalos. La nariz del monstruo es la de un mono araña, que junto al signo KIN de su cabeza componen una clara referencia al Dios del Sol. Todo ello encaja en las fauces de dos serpientes descarnadas que sostienen la figura del Rey Pacal y la del Monstruo de la Tierra en su descenso al Mundo de los Muertos.
Pero en el año 1.966 los investigadores Guy Tarade y André Millou realizaron un artículo para la revista turinesa Clypeus en el que dieron la voz de alarma.

Ellos no veían monstruos, ni árboles, y ni el más mínimo pelo del cabello del Dios de la lluvia, por muy estilizado que estuviera. Tan sólo veían a un hombre manejando lo que parecía ser algún tipo de maquinaria moderna, inclinándose preferentemente por el diseño de un avión, cohete o nave espacial.

Adaptación de la posición y los elementos representados en la lápida.

Pero a todo esto habría que añadir una incógnita más. Tanto las dataciones de los arqueólogos como los jeroglíficos descifrados por éstos, aseguran que el longevo Rey Maya hijo de la Reina ZAC KUC, falleció a los 80 años, después de 68 años de reinado. De ello cabría esperar haber encontrado unos restos óseos que encajasen con la descripción de un hombre anciano.

Por el contrario, los restos aparecidos en el sarcófago real tras el hallazgo del Dr. Alberto Ruz Lhuiller, corresponden anatómicamente a una persona de unos 40 ó 50 años de edad, además de tener una talla muy por encima de la media que alcanzan los Mayas, como han señalado distintos análisis llevados a cabo por diferentes antropólogos, resaltando todos ellos que, los restos del difunto Pacal, corresponden a un varón robusto y bien proporcionado. Desde luego nada que ver con un anciano Maya octogenario.

La antigüedad de la tumba también podría ser cuestionada, pues en el momento de su apertura la cripta se encontraba cubierta de estalactitas y estalagmitas. El proceso de formación de estos elementos geológicos es extremadamente lento, apenas unos pocos milímetros cada 1.000 años, por lo que cuesta imaginar su presencia en una cripta con una supuesta antigüedad de 1.300 años aproximadamente.

Existen leyendas de origen Maya Quichés, que aseguran que Palenque fue construido por el mismísimo Votán, otro de los nombres recibidos por el mítico Quetzalcoatl. La semejanza del nombre de Votán, con el deWotan, en la mitología germana es el Dios ODÍN, resulta, al menos, muy curiosa.

Recordemos que las tradiciones Mesoamericanas nos describen físicamente a Kukulkan, Quetzalcoatl o Votán como un hombre blanco con barbas, y de gran altura, una apariencia más propia de un Europeo del norte, que de un indígena Americano, y que procedía del otro lado del océano.

Justo al otro lado de ese mismo océano, el famoso navegante Erik el Rojo fue a buscar en sentido inverso el paraíso terrenal de Wotan o Odín, es decir, rumbo a América.

No es difícil encontrar representaciones en Mesoamérica, que nos señalen una fuerte relación con el Astronauta de Palenque.

lunes, 16 de julio de 2018

LOS MAESTROS GALÁCTICOS Y LOS NÚMEROS DEL DESTINO ( PARTE 4)



Supongamos que después de su materialización en Mesoamérica, la cual se recuerda en las memorias del cuádruple Tulán, algunos de los mayas tuvieron una actitud amistosa frente a las órdenes olmecas de sacerdotes jaguares más adelantados, y se infiltraron en ellas.

El nombre que los mayas le otorgaron al sacerdote jefe durante los últimos tiempos fue el de Balam, que significa jaguar o sacerdote jaguar. Por medio de esas infiltraciones, los mayas fueron capaces de introducir el sistema notacional de la barra y el punto, como también el “Calendario Sagrado”; las permutaciones incesantes de los 13 números y de las 20 posiciones direccionales, fueron adoptados para utilizarlos en este planeta como signos jeroglíficos de carácter sagrado.

Mientras que los emisarios claves de los mayas galácticos se asimilaron en la cultura superior de los olmecas, siendo recordados como los Nueve Señores del Tiempo, otros establecieron sus 13 clanes guerreras y sus siete tribus en las tierras altas de Guatemala y en las junglas de las tierras bajas de Peten, situadas en las actuales Honduras y Guatemala.

Mientras tanto, después de la implantación de la armonía galáctica, representada por el Calendario Sagrado de 260 días, y conmemorado por la fundación de Monte Albán; un gran centro surgió en el México central: Teotihuacán.

Habiendo surgido en el siglo 111 antes de Cristo como el mayor centro ritual y civil, Teotihuacán se convirtió en el centro ceremonial más grande y extenso de toda Mesoamérica.

En realidad, Teotihuacán, -el lugar donde los dioses tocan la tierra-, igual que todos los demás centros importantes en Mesoamérica, fue construido como un recuerdo de la primera Tollan o Tulan, que era el lugar de origen, como también el lugar de entrada a este mundo. Dominada por la pirámide del Sol cuya base es casi exactamente de la misma medida de la gran pirámide de Giza en Egipto, Teotihuacán alcanzó un esplendor sin paralelo como ciudad de abundancia y de gloria artística.

La intensamente espiritualizada visión artística Teotihuacán llegó a ser conmemorada con el nombre Tolteca, que significa maestros constructores, artistas y videntes.

Teotihuacán también se convirtió en el primer gran centro de la religión de Quetzalcóatl, la serpiente emplumada.

Como el más importante héroe cultural, Quetzalcóatl está relacionado con el cielo, las estrellas, el mar, el agua, la abundancia, y el cultivo de toda clase de artes y ciencias de la civilización. Representando la unión del Cielo y la Tierra, la imaginería de la serpiente emplumada, como también la del jaguar emplumado, abundan por todas partes en Teotihuacán, en vajillas de cerámica, en murales y en las grandes figuras esculpidas de la ciudadela de Quetzalcóatl.

Y aquí en la ciudadela de Quetzalcóatl encontramos otra vez el simbolismo del 13: Doce templos con plataformas bajas rodeando un decimotercer templo, que representa al mismo Quetzalcóatl.

Desde el siglo 111 al IV D.C., hacia finales del octavo baktún, la influencia de Teotihuacán había comenzado a extenderse por toda Mesoamérica. La presencia de los videntes toltecas y la imaginería de Quetzalcóatl se convirtieron en sinónimas. Y en las junglas de Peten, los videntes toltecas de Quetzalcóatl encontraron las tribus de los mayas. Y fue en Tilkal donde ocurrió el matrimonio de Teotihuacán y la presencia Maya. Infundidos con el brillo espiritual de Quetzalcóatl, a quien los mayas denominaron Kukulkán, los mayas comenzaron el ascenso de su civilización.

Aún con más energía que en Teotihuacán, los sacerdotes de Tikal comenzaron a construir templos en forma de pirámides. Pero mientras que las pirámides de Teotihuacán eran de cinco niveles, las de Tikal propendían a ser de 9, para recordar a los maestros galácticos originales, los Nueve Señores del Tiempo.

Y entonces vino la terminación del octavo baktún y el comienzo del noveno. Comenzando en el año 435 D.C., la fecha 9.0.0.0.0. representaba el armónico 1296 (1.296.000 kin o días transcurridos desde el año 3113 A.C.). Esto se supo en todos los templos mayas. Ahora es el momento de prepararnos para la segunda oleada galáctica.

El baktún 9, o sea el ciclo décimo, era una fase para efectuar una sincronización máxima. Este fue el período críticamente importante para registrar las correlaciones armónicas del rayo galáctico con el ciclo anual de la Tierra, el Sol, la Luna y los otros planetas del sistema solar.

Y así fue como los mayas, renovados espiritualmente por la infusión de la religión de Kukulkán, y recordando su misión galáctica, empezaron a construir y a registrar con un fervor nunca antes visto. La actividad se efectuó no sólo en Tikal, sino en Copan, Quirigua y Palenque, y en muchos otros centros. Todo tenía que estar listo. Y ello para que en el momento exactamente preciso, es decir, exactamente en la correcta calibración armónica se iniciase la segunda oleada galáctica.

Por supuesto, el momento no era un misterio. En la secuencia de los fractales armónicos, el gran número Maya de síntesis tal y como está registrado en el Códice de Dresde, y que fue redescubierto por Ernst Forstemann, es 13 66 560, un número fenomenal, divisible o con posibilidad de ser factorizado por todos los números claves correspondientes a todos los ciclos armónicos. (Véase el suplemento D. Números Armónicos).

Como número del kin transcurrido desde el año 3113 A.C., 13 66 560 corresponde a una fecha en el año 631 D.C.

Mientras que el 1,366, 560 Kin año 631 D.C., es también el equivalente de 3.796 tun o ciclos de 360 días completados desde la fecha de iniciación, el año 683 corresponde a 3.796 años solares transcurridos desde la misma fecha de iniciación. Es interesante observar que ambas fechas 631 D.C. y 683 D.C. tienen un número de armónicos que corresponden a 3.796, la primera como tun, y la última como años solares.

Además, es muy significativo que el lapso de 52 años entre estas fechas, corresponda a la duración de la vida terrestre de Pacal Votan.

Si hubiese una fase galáctica significativa de acuerdo a los armónicos mayas, ésta se encontraría en el periodo de 52 años calendáricos entre el año 631 y el año 683, o entre los armónicos 13 66 560 y 13 85 540. Verdaderamente, estas son las fechas exactas de la encarnación avatárica conocida como Pacal Votan de Palenque.

Su “tumba”, única en toda Mesoamérica, y la única que es comparable a la tumba de la Gran pirámide de Giza, está fechada en el año 683. Esta se encuentra en Palenque dentro del Templo de las inscripciones, que consta de nueve pisos.

En la cámara donde está la tumba hay representaciones esculpidas de los Nueve Señores del Tiempo. Sólo descubierta en 1952, la tumba de Pacal Votan se ha convertido recientemente en una de las más célebres y sensacionales maravillas de los misteriosos mayas.

La escultura que se encuentra en la tapa del sepulcro, y que ya mencionamos al final del capítulo anterior, ha sido interpretada de diversas maneras, ya sea como un astronauta en una cápsula espacial, o como la representación de un rey dinástico que al morir había descendido a las fauces del monstruo Tierra.
Aquí está, sin embargo, la leyenda de Pacal Votan, maestro galáctico, quien declaró que él mismo era una serpiente, un iniciado, un posesor del conocimiento.

Por mandato de sus superiores, Pacal Votan abandonó su “patria”, el misterioso Valum Chivim, para dirigirse a Yucatán, el país de los mayas en la Tierra.

Alejándose de Valum Chivim y pasando por medio del “Domicilio de las 13 Serpientes”, Pacal Votan llegó a Valum Votan, en el río Usuamacinta, no lejos de Palenque, la que supuestamente Pacal Votan había fundado. Al hacer varias visitas de regreso a su “patria”, Pacal Votan descubrió una torre, la cual hubo de ser destruida debido a una confusión de lenguas entre sus constructores.

Sin embargo, a Pacal Votan le fue permitido alcanzar la “Roca de los Cielos” por medio de un pasaje subterráneo que comenzaba desde la torre.

¿Qué hemos de entender con esta historia?

Valum Chivim es una referencia a una de las bases estelares de los mayas, quizás en las Pléyades, quizás en Arcturus. Por supuesto, estas bases habían estado supervisando la misión Maya desde la primera oleada de maestros galácticos, y entre ellos los Nueve Señores del Tiempo, que originalmente habían sembrado el planeta Tierra.

El maestro galáctico Pacal Votan, escogido por sus superiores para vigilar la iniciación de la fase final del proyecto terrestre Maya, también sería conocido como el agente galáctico 13 66 56, que corresponde al equivalente armónico de la fecha 631, época de su encarnación y manifestación en este planeta. Numerológicamente, la cifra 13 66 56, como todos los factores de 9, también suma 9 (1 + 3 + 6 + 6 + 5 + 6 = 27 =2 + 7 = 9).

El viaje de Pacal Votan por medio del “Domicilio de las 13 Serpientes”, se refiere al paso intergaláctico a través del Kuxan Suum.

Como la fibra de vida galáctica, sería natural representar al Kuxan Suum por medio de una serpiente, o forma de serpiente. El 13, número del movimiento, es también el número del más alto y elevado de los cielos o niveles de ser más allá de nuestro sistema solar; el más próximo a la información central, o Hunab Ku, el centro galáctico.

Seres en proceso de transformación que fueron esculpidos en forma de serpiente, y que son similares a los de Quirigua, adornan el templo de las inscripciones en Palenque, y son una inscripción plástica del Kuxan Suum como medio de transporte de Pacal Votan, el agente galáctico 13 66 56.

La llegada a Valum Votan, cerca al actual Palenque, significaría el lugar, bien de llegada como de nacimiento de Pacal Votan en el año 631, cuyo armónico es 13 66 56 0.

La fecha de su llegada también coincidiría con la expectativa del próximo avatar Kukulkán, cuyo papel asumiría Pacal Votan. En el desarrollo de este papel sólo seria natural fundar una ciudad, correspondiente a la Tollan mítica, que seria llamada Xibalanque, o en forma moderna Palenque. En el Popol Jul, Xibalanque correspondería a la mítica Xibalba, que es el lugar del mundo inferior, o mundo de manifestación y de la heroica prueba de la mortalidad.

Esto haría referencia a que el agente galáctico 13 66 56 tomó una forma humana y mortal, lo cual seria anotado y recordado como la “tumba” del mundo inferior, situada dentro del Templo de las inscripciones que tiene 9 pisos.

Conservando sus poderes después de la fundación de Palenque, Pacal Votan tuvo comunicación con Valum Chivim, o hizo algún viaje real hacia allá pasando por el Kuxan Suum. En Palenque hay otra estructura que es única entre la arquitectura Maya, y es la llamada Torre de los Vientos u Observatorio. Mirando hacia la Pirámide de las Inscripciones, esta torre hace referencia a la torre encontrada por Pacal Votan en la leyenda.

Ya que la tumba de Pacal Votan es la única que puede ser comparada con la tumba que está dentro de la Gran Pirámide de Egipto, es muy significativo que, en sentido arquitectónico, la Torre que mira hacia la Pirámide que contiene la tumba, posee una fuerte semejanza con la Cámara del Rey en la Gran Pirámide. Tanto la Torre como la Cámara del Rey, poseen cuatro niveles que se levantan sobre una base o arca elevada.

En cualquier caso, la torre representa la aspiración que rodea a la mortalidad, mientras que la confusión respectiva es nuestro fracaso en comprender nuestro inherente estado de no muerte o inmortalidad.

Finalmente, la referencia al pasaje subterráneo que conduce a la roca de los cielos, significa la tumba misma que está situada dentro del Templo de las Inscripciones. Al concluir el ciclo de 52 años en la manifestación terrestre de Pacal Votan en el año 683, cuyo armónico es 13 85 54, la tumba es una sola de nombre.

Desde el templo que está sobre la pirámide, cuya altura es de 52 pies, hay 26 peldaños que conducen hacia abajo tomando un giro brusco, descendiendo otros 22 peldaños, y llegando hasta la cámara.

Los 26 peldaños se refieren al número 26 = (13 x 2), que es fractal de la constante galáctica 260. Los 22 peldaños se refieren al número que representa la suma de 13 - las 13 serpientes en su domicilio u Oxlahuntiku, las trece divinidades de los cielos superiores y 9 - a los Nueve Señores del Tiempo, los Bolontiku, las nueve divinidades o maestros galácticos originales que precedieron a Pacal Votan en su misión en este planeta.

El número total de peldaños que es 48, es el equivalente de 6 octavas (8 X 6).

De hecho, el simbolismo de los Nueve Señores dentro de la cripta y el “árbol de la vida” que adorna la tapa del sarcófago nos dan la pista: Pacal Votan, agente galáctico 13 66 56, aunque en apariencia es mortal, realmente ha “regresado” a Valum Chivim su patria estelar.

Una vez allá, él informó que los mayas terrestres estaban capacitados para recibir números selectos de su kin galáctico, y de concluir verdaderamente la actividad armónica relacionada con el planeta Tierra en su paso a través del rayo de sincronización galáctica de 5.200 tun, que empezó el 13 agosto del año 3113 A.C..

Curiosamente, hay un “tubo parlante” que va desde la cripta hasta el templo que está sobre la Pirámide de las Inscripciones.

Siendo claramente una manifestación de Kukulkán/Quetzalcóatl, la venida de Pacal Votan en el año 631 D.C., fue anunciada por la culminación del trigésimo sexto gran ciclo venusino desde la fecha de iniciación en el año 3113 A.C. El gran Ciclo Venusino representa la conjunción de 104 años solares de 365 días cada uno, con 146 ciclos de Calendario Sagrado de 260 días cada uno, y 65 ciclos venusinos de 584 días cada uno.

El número total de días o kin en dicho ciclo es 37.960. El fractal 3796 representa el número de tun transcurrido entre el año 3113 A.C. y el año 631 D.C. y el número de años solares transcurridos entre el año 3113 A.C. y el año 683 D.C..

El ciclo de 52 años (del año 631 al 683 D.C.) que representa la duración de la actividad vital de Votan en este planeta, corresponde por supuesto al “ciclo calendárico”:
la conjunción de 52 años solares con 73 ciclos del Calendario Sagrado. El siguiente avatar importante de Quetzacoatl, Quetzacoatl año 1 Caña, vivió también 52 años, desde el año 947 hasta el año 999 D.C.
Al considerar la armonía de los números que rodean la misión vital del maestro galáctico Pacal Votan, agente 13 66 56, podemos apreciar que su “tumba” es única, y es comparable sólo a la de Keops en la Gran Pirámide de Egipto.

Si la gran pirámide, cuya construcción empezó supuestamente en el año 2623 A.C., se sitúa en un extremo del espectro armónico que marca el ciclo normal de la civilización, entonces, qué diremos respecto al significado de la aparición de Pacal Votan, conmemorada con su Tumba Pirámide, acercándose al otro extremo de este ciclo?

Además, ¿es absurdo considerar que allí podría haber una conexión entre estos dos monumentos “fúnebres”?.

Con el paso de Pacal Votan en el año 683 D.C., y la culminación del Templo de las Inscripciones en el año 692 D.C. vino la segunda oleada de mayas galácticos, y el comienzo de un séptimo ciclo Katun - 692 a 830 D.C. - (140 tunes) o sea de 7 generaciones de una actividad armónica fantástica y sin precedentes; la arquitectura, el arte y sobre todo, la exacta calibración armónica para llevar los registros.
Este proceso se extendió desde Palenque hasta Tikal y hacia el sur, especialmente hasta Copan, y finalmente a Quirigua. Por el año 810 D.C.= 9.19.0.0.0., y con la consagración del Gran Templo en Quirigua, la labor había finalizado.

Las esculturas “zoomorfas” del último período de Quirigua, que culminó en la gran figura “zoomorfa P” (con un total de 10 metros de ancho), recuerdan el regreso de los mayas a su “patria” entre las estrellas.

En realidad estas figuras “zoomorfas” son representaciones de capullos galácticos, y de unidades de transformación serpientes/etéricas de doble cabeza, que facilitan el cambio de una forma galáctica a otra. A esto se debe el que una forma humana, a la que con frecuencia se representa sentada en meditación, aparezca saliendo de las fauces de uno de estos “monstruos”.

Si pudiéramos retroceder hasta la Quirigua del año 810 D.C., podríamos ver una asamblea en el patio del palacio ante el gran templo llamado Estructura 1. Los últimos maestros galácticos, quizás siete de ellos, cada uno acompañado de un gran cristal de cuarzo, sentados en intensa meditación en la plaza cubierta de hierba, repentinamente envueltos por una vibración zumbante, una resonancia que en parte es sonido, y en parte es visión.

Los capullos galácticos luminosos se están materializando en una visión. Los capullos primero se encuentran suspendidos sobre los maestros galácticos, y luego los van cubriendo lentamente; aumenta el zumbido vibratorio, mezclándose con la incesante sinfonía de la jungla omnipresente.

Al principio esto sucede imperceptiblemente, luego, como si fuera una escena que cambia durante un sueño, los capullos vibratorios se desvanecen y desaparecen. Un temor apaciguado domina la pequeña reunión, que se dispersa luego con un aire de propósito y dedicación solemnes.

En la época en que el ciclo décimo, el Baktún 9 llegó a un cierre, en el año 830 D.C. los maestros galácticos ya se habían ido. La palabra había sido dada para retirarse, para tomar El Libro Secreto de las Siete Generaciones y marcharse. La era de las tinieblas se acercaba rápidamente. Las ciudades fueron rápidamente abandonadas.

Vendría una oleada de invasores, y después de ellos vendrían otros, y finalmente otros más, hasta que la peste y las plagas arruinarían la región. Lo que los modelos armónicos indicaban era un período de creciente densidad. Desde la perspectiva de. la resonancia armónica, densidad es la incapacidad para percibir con todo el cuerpo las frecuencias armónicas y sus sobretonos secundarios.

Lo que esto implica es la llegada del materialismo, un sistema de creencia basado en un poderoso temor a la muerte.

A pesar de la llegada de esta época de tinieblas, en la que los Nueve Señores del Tiempo parecen haberse identificado perversamente con los temibles poderes de la noche, y la memoria de los maestros galácticos es considerada como un sueño infantil; quedan los números del destino - los trece números y los veinte signos.

Estos números permanecerán como una clave, y como un signo de que todavía ha de realizarse una tercera fase del proyecto Maya.

En algún lugar en aquella época lejana y distante, cuando los ejércitos combatieron con armas metálicas; y los químicos liberaron el fuego de Sol, el milagro de los mayas irrumpirá otra vez, liberando el misterio y mostrando el camino que indica el regreso en medio de los modelos de las estrellas.
BAKTÚN 10; AÑO 830 D.C.
ÉXODO Y PROFECÍA

LOS MAESTROS GALÁCTICOS Y LOS NÚMEROS DEL DESTINO ( 2 PARTE )

Sin embargo, para continuar con la analogía musical, mientras que un día representa un tono o número particular, éste también tiene sus tonos secundarios.

Cuando está debidamente afinado en su esencia, entonces, la cualidad de un día puede conducir a experiencias en otras octavas, o en otras dimensiones del ser.

Aunque esta perspectiva tiene alguna analogía con la astrología, el significado es algo diferente, porque los números señalan hacia los armónicos galácticos más que o lo mismo que hacia los ciclos planetarios. Como resultado de esta perspectiva, aquello que los eruditos han tomado como la obsesión Maya con respecto al tiempo, no lo es en modo alguno.

Más bien, las series de números que tan profusamente adornan los monumentos de los Mayas Clásicos, están destinadas a describir principalmente las calibraciones de la armónica galáctica, correspondientes a los ciclos del tiempo solar y terrestre.

Regresaremos brevemente a las implicaciones de esta afirmación.

Por consiguiente, para los mayas el significado del número no viene necesariamente de la relación secuencial, como por ejemplo, el diez es más grande que el nueve, ni las cantidades que indispensablemente pueda representar cualquier suma de números, sino que viene de las cualidades derivadas de las yuxtaposiciones, permutaciones y tonos secundarios de un determinado conjunto de números.

En otras palabras, el significado del número como representante de las series de armónicos, no es lineal o progresivamente cuantitativo, sino radialmente recíproco.

Pero, ¿qué queremos decir cuando decimos que el significado del número es radialmente recíproco?.

Con el término radial queremos dar a entender un campo dinámico de radiación, y de cualidades radiantes como un fuego artificial que explota en forma de estrella en el día cuatro de julio. la idea es que cada uno de los trece números es radial, y expresa sus cualidades simultáneamente en todas direcciones, pues cada número está contenido en todos los demás números y los penetra a todos a la vez.

El término recíproco significa que cada número retroalimenta a todos los otros números, y que como número se encuentra expresado en los demás dentro de un circuito que los incluye a todos.

Un circuito describe una comente de energía cuyo origen y terminación son una misma cosa.

Como un circuito gigantesco, la galaxia puede ser representada por una serie de comentes de energía, en las que cada una de sus pulsaciones radiales puede ser descrita mediante una de las series de los números primarios. Igual que en un circuito, todas y cada una de las comentes de energía vibratoria tienen un final y un punto de origen comunes, es decir, Hunab Ku, el núcleo galáctico.

El mismo circuito, tal y como es descrito aquí, es llamado por los mayas el Zuvuya, o sea la comente desde y hacia la cual todo brota y a la cual todo regresa, yendo y viniendo simultáneamente, a la fuente de origen.
Regresemos entonces al Hunab Ku, el núcleo galáctico cuya brillantez no puede expresarse con palabras.

Como el núcleo de un huracán, de Hunab Ku podemos decir que posee un movimiento simultáneamente de spin y contra-spin, e irradia hacia afuera desde un punto central de energía indescriptible, que pulsa a una frecuencia particular.

Digamos que las comentes de energía contrarias puede describirse mediante una serie de números que van en direcciones opuestas. Además de eso digamos que una comente pulsa en frecuencias representadas por las series del 1 al 13, y la otra pulsa en las series de frecuencias que van del 13 al 1. Es decir, la primera va desde una pulsación simple a una más compleja, y la última va desde una pulsación más compleja a una sencilla.

Si igualamos las pulsaciones de las comentes que van en sentido de spin y contra-spin, la serie que obtenemos es la siguiente:
El ciclo completo de spin y contra-spin, también puede ser descrito por los números que representan las diferencias entre cada uno de los números adyacentes de los dos ciclos, es decir, la diferencia entre 1 y 13, 2 y1 2, 3 y 11, etc..

La secuencia de las diferencias entre las dos series se expresa mediante la siguiente serie de números:
Vemos también que la suma de los números 1+2+3+4+5+7+8... +l 3 es igual a 91, que es igual a 13 X 7, mientras que los números d e las series representadas por las diferencias de los dos ciclos suman 84, o sea 7 X 12, la diferencia entre 84 y 91 vuelve a ser 7.

Aún como número par, el 12 también puede ser factorizado por 3 (3 X 4), y 84 es igual también a 3 X 28, mientras que el 28 está representado por 4 X 7.

En este ejemplo, es interesante observar que el 7, que es el número que está en la mitad de cada una de las series, representa una diferencia de cero. Al estar en el centro de una serie de 13 números, el 7 representa la plenitud mística0 o potencialidad. Sumando las 2 series de 13 números, en la forma en que están colocadas la una frente a la otra, 1 + 13, 2 + 12, 3 + 11, etc. en todos los casos la suma es 14, o sea de 7 X 2. El número total de los números en las series de spin y contra-spin, es de 13 X 2, o sea 26.

En este simple ejemplo vemos que desde el núcleo galáctico, los números pueden irradiar simultáneamente en por lo menos dos direcciones. También vemos que la relación entre el ciclo de números de cada línea de energía, da origen a una simple serie de relaciones recíprocas. También es evidente que el 7 tiene una relación peculiar con el cero, con las sumas de cada una de las series (= 91), con las sumas pares de las dos series (14), y con la suma de las diferencias entre las series (84).

Si hubiera dos números claves que resultaran de este ejercicio, ellos serían el 13 y el 7.

Este ejemplo demuestra lo que queremos dar a entender al afirmar que el número es recíproco en sentido radial. Lo que parecían ser sólo dos líneas de números apareados el uno con el otro, realmente ofrece una gama mágica de permutaciones y posibilidades.

Recordando que los números representan diferentes tonos de resonancia, pulsaciones de onda, o cualidades de energía radiante correspondientes a diferentes sensaciones y categorías mentales, podemos empezar a valorar el “significado” que los mayas dieron a los números.

Como agentes activos de los diferentes niveles de resonancia, los números son en realidad entidades mágicas, seres armoniosos que saltan las octavas, cambian de identidad, hacen pasar de una dimensión a otra, y viajan inexorablemente hacia atrás, con la misma facilidad con que se extienden al avanzar progresivamente hacia adelante. (Para más detalles sobre el código numérico radialmente recíproco de los mayas, véase el Suplemento A. Números Direccionales y Números Radiales).

El que los mayas le hayan acordado un significado radial a cada uno de los números, siguiendo un modelo Oriente, Norte, Occidente, Sur, repetido en cinco veces, contribuye a la riqueza del significado y simbolismo de cada uno de los 13 números. El resultado factorizado de las 20 posiciones direccionales y de los 13 números, es por supuesto, el Tzolkin 260 unidades.

Si continuamos suponiendo que esta matriz de 260 unidades de permutación es la matriz primaria emitida por el núcleo galáctico Hunab-Ku, y remitida de nuevo a él, entonces también podemos presumir que de una u otra forma esta matriz pulsante -la constante galáctica-penetrará y estará en todos los aspectos de las funciones galácticas a través de todos los remotos sistemas estelares de la galaxia. Hay que recordar que los números y posiciones direccionales, describen el rango total de las relaciones armónicas tonales, con todos sus tonos secundarios resonantes y con todas sus posibilidades transformadoras.

En resumen, el Tzolkin es un teclado o tablero de frecuencias periódicas de aplicación universal.
Y como la matriz galáctica primaria, el Tzolkin es radial; y simultáneo en su núcleo, entonces, tan disperso y distante del núcleo como pueda parecer algunas veces, el funcionamiento de la matriz de todos modos conserva siempre su integridad radial y simultánea.

Así, como los móviles brazos galácticos son expresados por los números que se mueven hacia atrás y hacia adelante en su mutua relación; lo que nosotros llamamos tiempo, por ejemplo, es realmente el movimiento simultáneo desde y hacia el núcleo galáctico.

En verdad, mientras estemos afinados con el movimiento del “tiempo” que va en una sola dirección, lo que percibimos de la galaxia y del universo es tan sólo la mitad de la image

LOS MAESTROS GALÁCTICOS Y LOS NÚMEROS DEL DESTINO ( 1 PARTE )

Los Maestros Galácticos y Los Números del Destino

Cuando por primera vez confrontamos a los mayas, sentimos su magnificencia, pero extrañamos sus dioses, sus mitos y sus creencias.

Mientras los mitos y leyendas están aquí, ocultos en los textos, atisbando desde las enredaderas de la jungla, haciendo guiños desde las flores brillantes que brotan de la piedra cortada, lo que se centra sobre nuestra atención son los números. Como hemos visto, la persistencia de los números aparece en el cálculo de los tiempos de “origen”.

Los números también hablan cuando leemos los textos adulterados de los profetas del Chilam Balam, quienes al entrar en trance lo expresaban todo con números: El 1, el 13, el 7, el 9, el 4. ¿Son los números seres vivientes? ¿Son ellos entidades etéreas e intangibles, que ocupan dimensiones de la mente, y cuya existencia resulta insospechada para nuestro rígido pensamiento materialista?.

Limpiando nuestros ojos y aclarando nuestras mentes, es difícil creer que la totalidad del relato pueda decirse con números. Trece números y veinte símbolos, para ser precisos. ¿Y los mismos veinte símbolos, no son más que números disfrazados en formas ocultas llamadas jeroglíficos?

Aún más, ¿cómo podría la totalidad del relato, es decir, la ciencia, el mito, la medida galáctica, y la estrategia divina, estar contenida en una matriz cuya medida es de 13 X 20 unidades?.

No conocemos el nombre original de la matriz de 13 X 20, llamada por los arqueólogos el Tzolkin, y que literalmente es el conteo de los días, o realmente el conteo de Kin (= el sol, el día, la unidad armónica primaria). Igualmente, llamado Calendario Sagrado, el Tzolkin se parece a una de aquellas raras anomalías numerológicas.

¿Pero entonces, el I Ching le pareció algo diferente a Leibnitz, Hegel, o Jung, cuando ellos lo encontraron por primera vez?

Sabemos que el Tzolkin, al que llamamos módulo armónico, también es igual a la tabla de permutación llamada el Buk Xok. Sin embargo, cuando examinamos la tabla de permutación, tan divertida como ésta pueda parecer, su profundidad huye de nosotros. ¿Cómo puede esta medida de trece números en veinte series, hablar de la resonancia universal? ¿Qué significan pues los números mayas?

Por supuesto, el Tzolkin es sólo un código. Y así es el alfabeto con el que escribimos. No obstante, como ya lo sabemos, el alfabeto codifica un lenguaje, y la persona que sabe como escribir aquel lenguaje con el alfabeto - que consta de 26 letras - puede ostentar un poder formidable, y transmitir al menos un impresión del conocimiento y sabiduría del universo.

Del mismo modo, al conocer el lenguaje clave del Tzolkin, que es el módulo armónico de los mayas, se pueden abrir canales de entendimiento y comunicación con un poder igual o aún mayor que el que obtenemos a través del alfabeto. Porque el número, al no ser diferente del símbolo, es una condensación de los sobre-tonos altos y de niveles de significado.

Y cada número individual es un campo resonante para sí mismo. Esta es la razón por la cual solamente son necesarios trece números para describir el complejo total que llamamos ser galáctico -trece números que ocupan cada uno una posibilidad de veinte ubicaciones de posición, para un total de 260 permutaciones.

Con el objeto de explicar y apreciar los movimientos de la matriz Maya de 13 X 20, y la riqueza de sus aplicaciones reales y simbólicas, sería bueno obtener una percepción aún más profunda de la potencia mágica que los números tenían para los mayas.

Estos números, el 13, el 7, el 4 y el 9, en particular, como también el 20, penetran tanto en el pensamiento de los mayas, que es importante entender que cada uno de los números representa una multitud de cualidades, y la suma de las cualidades, al igual que la suma de los números, representa lo que llamamos “mundo”, o más bien “universo”.

En la actualidad pensamos generalmente que los números representan cantidades, como por ejemplo, 7 manzanas o 13 naranjas. Pero la cuantificación es sólo una función del número.

Para pensar en los números como cualidades armónicas, nos es muy útil la analogía musical. Puede decirse que cada tono musical representa un número o viceversa. El do podría estar representado por el 1, el re por el 2, y así. En el espacio de una octava hay un número fijo de tonos - 7 para ser exactos - do, re, mi, fa, sol, la, y si - siendo el octavo tono un do más elevado.

Cada tono de una octava determinada tiene sus sobre-tonos secundarios en las octavas superiores e inferiores. Son virtualmente infinitas las posibilidades de secuencias de tonos, como también de sostenidos y bemoles, la riqueza y el timbre de los tonos, la interpretación de rangos de octavas, y las sincronizaciones armónicas de dos o más tonos.

Y sin embargo, para empezar sólo hemos expresado un pequeño conjunto de tonos. Esta analogía demuestra que el número, al representar cualidades sensitivas como también cualidades simbólicas de la mente, es esencial, pues posee múltiples tonos secundarios de profundidad y significado, y es capaz de expresar la extensión completa de posibilidades universales.

La analogía también muestra que una cantidad muy limitada de números puede realizar todos estos fines. Para el Factor Maya, la función cualitativa y armónica del número es de suma importancia.

Así pues, mientras para nosotros la medida del tiempo es el conteo de una serie de unidades que expresan cantidad, sean éstas días o minutos, años u horas, para los mayas lo que llamamos tiempo es una función del principio de resonancia armónica.

De este modo, los días son en realidad tonos, y éstos se llaman Kin, y están representados por los números correspondientes; la secuencia de los días (kin) crea los ciclos armónicos, llamados vinal, tun, katunes, baktunes, etc... y las secuencias de ciclos armónicos, tomados como conjuntos más grandes, describen las frecuencias o calibraciones de un orden orgánico más grande, es decir, del modelo armónico del planeta Tierra en relación con el Sol y las galaxias que están más allá.

LOS MAYAS ADIVINOS DE LA ARMONÍA



Felizmente, mi ruta personal hacia el Factor Maya floreció a través de influencias que fueron sembradas por los estudios de historia del arte que condujeron finalmente a contemplaciones maravillosas y a intravisiones que espantarían la mente de naturaleza galáctica.

En verdad, el que los mayas sean conocidos se debe a que ellos echaron un ancla en nuestra imaginación, con sus objetos de arte y manuales de arqueología. Mientras la National Geographic Society, muy recientemente ha llevado a los mayas hasta la atención popular a través de páginas policromas con comentarios sobre sus ruinas misteriosas, y obras hechas en piedra en las junglas de América Central, debe recordarse que el actual conocimiento de los mayas tiene escasamente más de 140 años.

Cuando el equipo artístico arqueológico de John Stephens y Frederik Catherwood publicó sus diversas obras, exquisitamente ilustradas, que documentan sus viajes por Yucatán y América Central en 1840, el resultado fue sensacional.

Este consistió en el virtual descubrimiento de una civilización “perdida”, con todo el romance y la fantasía que una tal imagen llega a evocar. Algunos escritores-exploradores del siglo XIX, como Charles Brasseur de Beauboug, Lord Kingsborough, y Augusto le Plongeon, mientras sacaban a la luz algunos asuntos de interés arqueológico, también estuvieron prontos a relacionar a los mayas con el antiguo Egipto y la Atlántida.

Otros escritores, como James Churchward y Lewis Spencer, construyeron gran parte del aura atlante-lemuriana, que ellos atribuyeron a las ruinas mayas y a las escrituras jeroglíficas.

Al mismo tiempo, a fines del siglo XIX, arqueólogos y pensadores puramente “científicos” tales como Alfred P. Maudslay, Ernest Willem Förstemann, y Herbert J. Spiden, se han aferrado al sistema matemático y astronómico de los mayas, que para la mente científica era claramente el aspecto más fascinante de los mayas.

En 1927 se completó lo que embarazosamente se conoció como la correlación de la cronología Maya y Cristiana de Goodman-Martínez Hernández-Thompson. Esto quiere decir que el “inicio” del “Gran Ciclo” Maya ha sido ubicado entre el 6 de agosto y el 13 de agosto del año 3113 A.C. en el calendario cristiano. En la cronología maya esta fecha se escribe así: 13.0.0.0.0.

Esta misma fecha, 13.0.0.0.0., se repetirá el 21 de diciembre del año 2012 D.C.

Lo que esto quiere decir es que entre la primera fecha de 13.0.0.0.0. y la segunda, han transcurrido trece ciclos de algo menos de 400 años cada uno. A estos grandes ciclos de 394 años y un poco más los mayas los denominaron baktunes.

Ya que en la fecha 13.0.0.0.0. el coeficiente 13 se refiere a la culminación de un Gran Ciclo de 13 baktunes, el primer Baktún de un nuevo ciclo es efectivamente el Baktún 0, el segundo ciclo es el Baktún 1, y así con lo demás. De este modo, la fecha correspondiente al año 2.993 A.C. se escribiría así: 0. 1.0.0.0..

Lo que se llama civilización Clásica Maya se desenvuelve casi completa en el ciclo diez, Baktún 9, 435-830 D.C., y así la mayoría de las fechas descifradas se parecen algo a esto, cuando son escritas en nuestro sistema de numeración escrita: 9.13.10.0. (año 702 D.C.), Pero más adelante continuaremos con esto.

Fue en 1935 cuando Sylvanus Griswold Morley, quizás el más sensible de los arqueólogos científicos, en su estudio por decir algo árido titulado “Guía para las ruinas de Quirigua”, resumió lo que aún es la perspectiva más predominante e iluminadora sobre los mayas:

Cuando a los adelantos materiales de los antiguos mayas en la arquitectura, escultura, arte de la cerámica, arte de trabajar con las piedras preciosas, el trabajo con plumas, y el arte de tejer y teñir el algodón se les suman a sus realizaciones abstractas e intelectuales, es decir, la invención de las matemáticas posicionales con su desarrollo concomitante del cero; la construcción de una cronológica elaborada con base en un punto fijo de partida, el uso de un sistema para contabilizar el tiempo, tan exacto como nuestro propio calendario gregoriano; un conocimiento de astronomía superior al de los antiguos egipcios y babilonios - y todo esto juzgado a la luz de sus propias limitaciones culturales, que estaban a la par con las de la temprana era neolítica del mundo antiguo, nos permite proclamarlos, sin temor a contradicción, como al pueblo aborigen más brillante de este planeta.

Tan alta como pueda ser esta apreciación, queda la conjetura de que a pesar de su brillantez, los mayas fueron sin embargo neolíticos y aborígenes. ¿Qué implica realmente el uso de estos términos?.

Neolítico - Edad de Piedra - y Aborigen - desde el comienzo del tiempo, antes de la civilización - estos dos términos son medidos de la vara del progreso. El uso de estos términos obliga a la mente a la perspectiva de que cualquiera que sea la ingeniosidad que haya sido lograda por este pueblo, éste perteneció inexorablemente al pasado, es una anomalía, y de ahí que tenga escasa aplicación en el presente.

Sin embargo, con frecuencia se plantea la pregunta siguiente: si los mayas fueron aborígenes neolíticos y realmente no tenían metalurgia y no usaron la rueda, ¿qué hacían con un sistema matemático de tan exquisito refinamiento?. ¿Por qué eran tan intelectuales?.

Y cuando uno examina el asunto, el período Clásico Maya, que tuvo su apogeo entre los años 435 y 830 D.C., tiempo en que transcurrió la “Edad Oscura” europea, se ve que no están tan alejados, al menos en el tiempo. Según las normas generales, las posteriores Eras de Piedra transcurrieron en otras partes del mundo hace unos 12.000 a 6.000 años.

Hay algo que está equivocado: ¿están equivocados los mayas, o lo está la vara con que se les ha medido?

miércoles, 2 de mayo de 2018

LA PROFECIA DE CHILAN BALAM

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Parte de esta extraña profecía dice lo siguiente: "Al final de la decimotercera edad, cuando Itzá está en el apogeo de su poder, como también la ciudad llamada Tancah, la señal de Dios aparecerá en las alturas, y la Cruz con la cual el mundo fue iluminado se manifestará. Habrá variación de la voluntad de los hombres en el futuro, cuando se presente esta señal ... Reciban a sus bárbaros invitados barbudos del elenco, que traen la señal de Dios, que viene a nosotros en misericordia y piedad. El tiempo de nuestra vida se acerca ... "
De la lectura de esta profecía, parecería que un sustrato genuino de la tradición nativa ha sido superpuesto y teñido por la influencia de los primeros misioneros españoles. Los términos del anuncio son demasiado exactos, y el lenguaje empleado es obviamente bíblico. Pero los libros nativos de Chilan Balam, de donde se toma la profecía, son mucho menos explícitos, y la autenticidad de su carácter queda demostrada por el uso idiomático de la lengua maya, que, en la forma en que lo presentan, podría haber sido escrita por nadie, excepto aquellos que lo habían empleado habitualmente desde la infancia. En cuanto a la naturaleza profética de estas liberaciones, se sabe que el Chilan, o sacerdote, solía pronunciar públicamente al final de ciertos períodos prolongados una profecía que pronosticaba el carácter del período similar por venir,
Estas vagas insinuaciones de que los mares los separaban de un gran continente donde habitaban seres como ellos parecen haber sido comunes a hombres blancos y rojos por igual. ¿Y quién dirá por qué extraña magia de la telepatía que fueron inspirados en las mentes de los audaces exploradores y los sacerdotes ascéticos que les expresaron en acto y enunciación? El descubrimiento de América fue mucho más que un mero proceso científico, y el romance, más que las frías especulaciones de la geografía medieval, instó a los hombres a tentar a los mares oscuros de Occidente en busca de islas doradas vistas en sueños.