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viernes, 12 de abril de 2019

PACAL Y SU TUMBA

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¿Quién no ha oído hablar en alguna ocasión del Astronauta de Palenque?.
Nos referimos a la famosa representación que aparece sobre la lápida del sarcófago descubierto el 15 de junio de 1.952 por el arqueólogo mexicano Alberto Ruz Lhuiller en el interior del Templo de las Inscripciones de Palenque, en el Estado de Chiapas (México) - ver "Mapas" - yacimiento arqueológico Maya, que toma el nombre de la gran cantidad de palos que a modo defensivo rodeaban este conjunto de templos sagrados o casa fortificadas, como creyeron identificar los Españoles a su llegada.
Este templo asentado sobre una pirámide escalonada de ocho cuerpos con 16 metros de altura, debe su nombre a los tableros con inscripciones jeroglíficas (620 Glifos) que se hallan en el corredor de entrada, y que junto al resto de la construcción fue mandada erigir por el Rey Pacal (603-683 DC.), Rey Maya que gobernó durante el conocido como Período Clásico, al ascender al trono con la edad de 12 años y 125 días.
Es el único templo conocido de esta parte de América, en el que se ha encontrado en su interior una cripta con restos mortales, pues los mayas jamás levantaron templos en calidad de monumentos funerarios.
Templo de las Inscripciones sobre su pirámide escalonada. Originalmente el Templo estaba pintado de rojo, con algunos detalles en azul y amarillo.
Para llegar a la cripta, hay que descender por una escalera dividida en dos tramos a 1,50 metros bajo el nivel del suelo.
En el momento del descubrimiento fueron encontrados en los seis últimos escalones junto a una antecámara los restos de cinco hombres y una mujer, con extrañas deformaciones en el cráneo y mutilación dental, rodeados de ofrendas funerarias.
El mausoleo donde se encuentra el sarcófago real tiene unos 4 metros de ancho por 8 de largo y 6 de altura. El sarcófago alcanza las 20 toneladas de peso con 3 metros de largo por 2 de ancho sobre el que reposa la lápida, está unido mediante unos contrafuertes a los muros de la cripta.
Dado que el sarcófago y la lápida son monolíticos y mucho mayores que la puerta de acceso a la cámara funeraria, se cree que primero se construyó la tumba, para seguidamente realizar la pirámide y el templo.
La lápida del sarcófago, un gran monolito con unas dimensiones de 3,79 metros de largo por 2,20 metros de ancho y 25 centímetros de espesor, unas 5 toneladas aproximadamente, nos representa siempre según la versión de los autodenomidados expertos en la materia, el descenso del Rey en su recorrido por el inframundo, y la creencia Maya de la existencia de los tres mundos:
los cielos o el mundo de arriba, el mundo de los vivos en el nivel medio, y el mundo de los muertos o inframundo.
Sobre su superficie, diferentes arqueólogos han creído ver representaciones del Monstruo de la Tierra, un árbol sagrado Maya y hasta los cabellos estilizados del dios de la lluvia.
EL NIVEL DE LOS CIELOS O MUNDO DE ARRIBA:
Es la parte superior de la lápida y se aprecia una criatura mitad serpiente y mitad pájaro sobre una cruz central. Esto representa el intermedio entre los cielos y la Tierra. Debajo de ella existen dos representaciones del Dios del Sol.
EL MUNDO DE LOS VIVOS:
En la parte central hay un árbol sagrado con una serpiente de dos cabezas, de cuyas bocas salen el Dios Llamarada y el Dios Bufón. El Rey Pacal aparece sentado en su descenso hacia el inframundo.
EL INFRAMUNDO O MUNDO DE LOS MUERTOS:
Sobre lo que se sienta el Rey Pacal es nada más y nada menos que el Monstruo de la Tierra, con su sombrero presidido por cuatro pétalos. La nariz del monstruo es la de un mono araña, que junto al signo KIN de su cabeza componen una clara referencia al Dios del Sol. Todo ello encaja en las fauces de dos serpientes descarnadas que sostienen la figura del Rey Pacal y la del Monstruo de la Tierra en su descenso al Mundo de los Muertos.
Pero en el año 1.966 los investigadores Guy Tarade y André Millou realizaron un artículo para la revista turinesa Clypeus en el que dieron la voz de alarma.
Ellos no veían monstruos, ni árboles, y ni el más mínimo pelo del cabello del Dios de la lluvia, por muy estilizado que estuviera. Tan sólo veían a un hombre manejando lo que parecía ser algún tipo de maquinaria moderna, inclinándose preferentemente por el diseño de un avión, cohete o nave espacial.
Adaptación de la posición y los elementos representados en la lápida.
Pero a todo esto habría que añadir una incógnita más. Tanto las dataciones de los arqueólogos como los jeroglíficos descifrados por éstos, aseguran que el longevo Rey Maya hijo de la Reina ZAC KUC, falleció a los 80 años, después de 68 años de reinado. De ello cabría esperar haber encontrado unos restos óseos que encajasen con la descripción de un hombre anciano.
Por el contrario, los restos aparecidos en el sarcófago real tras el hallazgo del Dr. Alberto Ruz Lhuiller, corresponden anatómicamente a una persona de unos 40 ó 50 años de edad, además de tener una talla muy por encima de la media que alcanzan los Mayas, como han señalado distintos análisis llevados a cabo por diferentes antropólogos, resaltando todos ellos que, los restos del difunto Pacal, corresponden a un varón robusto y bien proporcionado. Desde luego nada que ver con un anciano Maya octogenario.
La antigüedad de la tumba también podría ser cuestionada, pues en el momento de su apertura la cripta se encontraba cubierta de estalactitas y estalagmitas. El proceso de formación de estos elementos geológicos es extremadamente lento, apenas unos pocos milímetros cada 1.000 años, por lo que cuesta imaginar su presencia en una cripta con una supuesta antigüedad de 1.300 años aproximadamente.
Existen leyendas de origen Maya Quichés, que aseguran que Palenque fue construido por el mismísimo Votán, otro de los nombres recibidos por el mítico Quetzalcoatl. La semejanza del nombre de Votán, con el deWotan, en la mitología germana es el Dios ODÍN, resulta, al menos, muy curiosa.
Recordemos que las tradiciones Mesoamericanas nos describen físicamente a Kukulkan, Quetzalcoatl o Votán como un hombre blanco con barbas, y de gran altura, una apariencia más propia de un Europeo del norte, que de un indígena Americano, y que procedía del otro lado del océano.
Justo al otro lado de ese mismo océano, el famoso navegante Erik el Rojo fue a buscar en sentido inverso el paraíso terrenal de Wotan o Odín, es decir, rumbo a América.
No es difícil encontrar representaciones en Mesoamérica, que nos señalen una fuerte relación con el Astronauta de Palenque.

sábado, 9 de marzo de 2019

LOS DIOSES BAJARON DEL CIELO

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600.000 - 10.481 a. de C.
Es una cuestión muy debatida la del comienzo de la historia de la Humanidad. Según la Biblia, Dios creó el mundo en siete días para su propio honor y para el bien de la Humanidad. Hizo luego al hombre del barro y le insufló el aliento vital. Pero según el Popol Vuh, el libro de los mayas, el hombre sólo emergería por vez primera con la cuarta creación divina, después de que los tres mundos anteriores hubieran sido destruidos por terribles catástrofes. La historiografía tradicional sitúa el comienzo real de la Humanidad hacia el año 600.000 a. de C., con los primeros humanos primitivos que no conocían ni las herramientas ni el uso del fuego.
Hacia el año 80.000 a. de C. aparecería el hombre de Neanderthal, que ya había avanzado tremendamente: conocía el uso del fuego y había desarrollado ritos funerarios. La prehistoria, la historia inicial del hombre, comienza en el año 50.000 a.de C., y, según los hallazgos arqueológicos, ha sido dividida en las Edades de la Piedra, del Bronce y del Hierro. Durante la Edad de Piedra, el hombre era cazador y recolector; cazaba mamuts, caballos salvajes y renos. Con la lenta regresión del casquete de hielos, el hombre seguiría gradualmente a los animales que estaban migrando hacia el Norte.
La agricultura y los animales domesticados les eran todavía desconocidos. Sin embargo, sus pinturas sobre las paredes de las cuevas de cobijo evidenciaban un arte sorprendentemente sofisticado y basado en ritos de caza mágico-religiosos. Se cree que hacia el año 25.000 a. de C. las primeras tribus del Asia Central cruzaron los estrechos de Bering hacia América.
Los maestros extranjeros que llegaron de Schwerta
La Crónica de Akakor, la historia escrita de mi pueblo, comienza en la hora cero, cuando los Dioses nos dejaron. En aquel momento, Ina, el primer príncipe de los Ugha Mongulala, decidió que todo lo que fuera a suceder quedase escrito con buenas palabras y con lenguaje claro. Y así, la Crónica de Akakor da testimonio de la historia del pueblo más antiguo del mundo, desde sus comienzos, en la hora cero, cuando los Maestros Antiguos nos dejaron, hasta los tiempos presentes, cuando los Blancos Bárbaros están tratando de destruir nuestro pueblo.
Explica el testamento de los Padres Antiguos, sus conocimientos y su sabiduría. Y describe el origen del tiempo, cuando mi pueblo era el único que poblaba el continente y el Gran Río fluía en otra dirección, cuando el país todavía era llano y liso como la espalda de un cordero. Todo esto está escrito en la crónica, la historia de mi pueblo desde que los Dioses partieron, en la hora cero, y que corresponde al año 10.481 a. de C. según el calendario de los Blancos Bárbaros:
Esta es la historia. Esta es la historia de los Senadores Escogidos. En el comienzo todo era caos. El hombre vivía como los animales, sin razón y sin conocimiento, sin leyes y sin cultivar la tierra, sin vestirse y sin ni siquiera cubrir su desnudez. No conocía los secretos de la naturaleza. Vivía en grupos de dos o tres, cuando un accidente los había juntado, en cuevas o en hendiduras de las rocas. Los hombres caminaron en todas las direcciones hasta que los Dioses llegaron. Ellos trajeron la luz.
No sabemos cuándo sucedió; de dónde procedían, tan sólo oscuramente. Un denso misterio cubre los orígenes de nuestros Maestros Antiguos, que ni siquiera el conocimiento de los sacerdotes puede desentrañar. Según la tradición, debió ocurrir 3.000 años antes de la hora cero: 13.000 a. de C. según el calendario de los Blancos Bárbaros. Súbitamente, unas brillantes naves doradas aparecieron en el cielo. Enormes chorros de fuego iluminaron la llanura. La Tierra se estremeció y el trueno retumbó sobre las colinas. El hombre se inclinó lleno de veneración ante los poderosos extranjeros que llegaban para tomar posesión de la Tierra.
Los extraños dijeron que procedían de un lugar llamado Schwerta, un remoto mundo situado en las profundidades del Universo, en el que vivían sus antepasados y del que habían partido para llevar el conocimiento a otros mundos. Dicen nuestros sacerdotes que era aquél un poderoso imperio formado por muchos planetas, tan numerosos que ambos mundos, el de los Maestros Antiguos y el de la misma Tierra, se encuentran el uno al otro cada 6.000 años. Es entonces cuando regresan los Dioses.
Con la llegada a nuestro mundo de los extraños visitantes, se inició la Edad de Oro. Ciento treinta familias de los Padres Antiguos vinieron a la Tierra para liberar al hombre de la oscuridad. Y los Dioses los reconocieron como sus propios hermanos. Ellos asentaron a las tribus que vagaban errantes; les dieron partes justas de todas las cosas comestibles. Trabajaron diligentemente para enseñar sus leyes a los hombres, aun cuando su enseñanza encontró oposición. Por esta labor, por todo lo que sufrieron por la Humanidad, y por lo que nos trajeron y nos mostraron, los veneramos como los creadores de nuestra luz. Y nuestros artistas más sublimes han realizado imágenes de los Dioses para que den testimonio durante toda la eternidad de su auténtica grandeza y de su maravilloso poder. Así, la imagen de los Maestros Antiguos ha permanecido presente en nuestro recuerdo hasta nuestros idas.
En su aspecto físico, los extraños de Schwerta apenas se diferenciaban del hombre. Tenían cuerpos agraciados y la piel blanca. Sus notables rostros, enmarcados por un fino pelo negro-azulado. Una poblada barba cubría el labio superior y el mentón. Al igual que los hombres, eran criaturas vulnerables de carne y hueso. Pero el signo decisivo que distinguía a los Padres Antiguos de los hombres eran los seis dedos en cada una de sus manos y los seis dedos en cada uno de sus pies. Constituía la característica de su origen divino.
¿Quién puede llegar a desentrañar los actos de los Dioses? ¿Quién puede llegar a comprender sus acciones? Porque seguramente eran poderosas e incomprensibles para los ordinarios mortales. Conocían el curso de las estrellas v las leves de la naturaleza. Verdaderamente, estaban familiarizados con las leyes más profundas del Universo. Ciento treinta familias de los Padres Antiguos vinieron a la Tierra y trajeron la luz.

martes, 1 de mayo de 2018

LA EDAD DE ORO







Probablemente el sistema occidental de edades más familiar es el del mundo clásico.

Estamos tan acostumbrados a las medallas de oro, plata y bronce de los Juegos Olímpicos modernos que la combinación y el orden de estas medallas apenas nos parecen extrañas.

Fue Hesíodo en el siglo VIII aC el primero en escribir acerca de las edades de desarrollo asociadas con los metales, y seguramente estaba recurriendo a la tradición existente.

El relato de Hesíodo sigue la historia de Prometeo que trae fuego a la humanidad y Zeus castiga a la humanidad formando Pandora con la ayuda de los otros dioses , cuya caja infame desató males y sufrimientos en el mundo, con Esperanza como la única cualidad positiva.

Hesíodo describe cinco edades:
  1. oro
  2. plata
  3. bronce
  4. los héroes
  5. hierro, la edad en la que vivió y todavía vivimos
En la edad de oro, gobernada por el titán Kronos, la humanidad estaba libre del trabajo y la mala salud, las personas vivían largas vidas felices y morían pacíficamente mientras dormían.

Después de la muerte la gente vivió como buenos espíritus de la tierra que protegen y traen riqueza.

La raza de plata fue formada y gobernada por los dioses olímpicos. También fueron longevos cuando eran niños, pero una vez que llegaron a la adultez lucharon y fueron asesinados, abandonando a los dioses. Estos viven como espíritus del inframundo. 

Las personas de la edad de bronce eran fuertes y poderosas pero de corazón duro, muriendo en guerras.

Nuestra edad es la del hierro , a lo que Hesíodo reparte una serie de infortunios mezclados con solo un poco de bien repartido por los dioses. Hesíodo nos dice que preferiría que no hubiera nacido que vivir en nuestra era de hierro.

Entre las edades de bronce y hierro fue la edad heroica. Su estado anómalo, al no estar asociado con un metal, sugiere que se agregó al esquema más tarde.

La era heroica fue la edad de los héroes y semidioses del mito griego, desde los Siete en Tebas hasta los participantes de la Guerra de Troya. Ellos viven en las islas bendecidas. 

Los mitos pueden codificar los imperativos sociales, los tabúes, las justificaciones del ritual y las verdades espirituales y psicológicas. También pueden preservar recuerdos folclóricos antiguos.

Las edades arqueológicas de la tecnología de los materiales, por supuesto, muestran que el bronce se usó antes de fundir el hierro. El moderno esquema triple científico de las edades de la piedra, el bronce y el hierro se deriva de Michele Mercati en el siglo XVI, con numerosas subdivisiones y refinamientos realizados como evidencia acumulada y el esquema desarrollado.

La comprensión científica de las edades arqueológicas de la tecnología de los materiales debe su inspiración al mito griego de las edades del metal. 

En el Libro V de La naturaleza del universo , Lucrecio , el escritor romano del siglo I a. C., describe un progreso en el uso humano de la piedra y luego del cobre (y por lo tanto de su amalgama, bronce) y luego de planchar.

Lucrecio era un epicúreo y, en muchos sentidos, un precursor del racionalismo moderno.

Su método no se basaba en la experimentación y la medición, sino en la asignación de explicaciones materialistas naturales a los fenómenos. Por lo tanto, Lucrecio atribuye el conocimiento de la humanidad sobre el uso del fuego no a Prometeo sino a los incendios forestales causados ​​por un rayo.

Él conjetura que la humanidad aprendió a fundir metales para ver los resultados de un incendio forestal en el mineral.

Lucrecio ve a la humanidad desarrollarse en fases, desde las tecnologías primitivas hasta las civilizaciones avanzadas de su tiempo, desde el uso de la piedra hasta el cobre o el bronce, y posteriormente hasta el hierro. Es el mito del progreso. 

Hesíodo y Lucrecio ofrecen ejemplos de los dos modelos opuestos de desarrollo humano:
un descenso y un ascenso, por un lado una caída de la gracia y lejos de la perfección de la edad de oro y por otro un desarrollo de la barbarie a la civilización.

sábado, 24 de febrero de 2018

DIOSA NUT

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Finna bust a nut, o Nuit, "La Grande que parió a los dioses", es la diosa del cielo, creadora del universo y los astros, según la mitología Egipcia.Nombre egipcio: Nut. Nombre griego: Nut. Deidad griega: Rea
.Se la solía representar como una mujer desnuda, con el cuerpo arqueado a modo de bóveda celeste, revestida de estrellas. Algunas veces como una vaca (Mehet-Urt) o sobre su marido Geb (la Tierra) y su padre Shu (el aire) intentando separarlos (representación gráfica del mito). También se representaba como una mujer que lleva en la cabeza un jarro de agua. Sus extremidades simbolizaban los cuatro pilares sobre los que se apoya el cielo.
Hija de Shu y Tefnut, esposa de su hermano Geb, y madre de los dioses OsirisIsisSethNeftis y Horus el viejo, que nacieron en los días epagómenos. En Heliópolis era madre de Ra y se la identificaba con una vaca (Mehet-Urt).
Nut, diariamente paría al Sol que viajando sobre su cuerpo llegaba hasta su boca, desapareciendo en el interior (o en la Duat), renaciendo al día siguiente.
Protectora de los muertos, que acudían a ella para obtener alimento y protección, daba a los difuntos la facultad de renacer. En los sarcófagos se la representaba protegiendo al difunto con las alas extendidas, o en el interior, como mujer con los brazos alzados, ayudándolo a renacer en el Más Allá, o como representación del cielo.
Su morada era un sicomoro (higuera) en Heliópolis y sus ramas eran refugio de las almas cansadas. Según la tradición era el sicomoro bajo el que la Virgen María se sentó para descansar en su viaje a Egipto.
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jueves, 22 de febrero de 2018

DIOSA BASTET


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Nombre egipcio: Bastet
Nombre griego: Bastis
Divinidad griega: Artemisa
Representación:Gata o mujer con cabeza de gata o leona
Estatua de Bastet
Estatua de Bastet
Diosa de Bubastis, ciudad del Delta, en la que ya aparecen restos de su culto en torno a la IV dinastía. Representaba la dulzura maternal y era guardiana del hogar y feroz defensora de sus hijos. También representaba la abundancia y era la señora del placer, poseyendo todos los aspectos pacíficos de diosas peligrosas como Sejmet. Era protectora de los gatos y, por lo tanto, enemiga de las serpientes, fundamentalmente de Apofis a la que ataca con sus garras protegiendo a su padre Atum. Originalmente simbolizaba la cálida fertilidad del sol, en oposición a Sejmet, que es el calor abrasador. Se la denominó “Señora del Este” y estaba relacionada con Sejmet, “Señora del Oeste”, del Oeste”, al igual que Nejbet y Uayjet eran las señoras del Norte y el Sur. Durante el Reino Nuevo se la hizo una diosa de la guerra y se le asociaba al sol. Se decía que era esposa e hija de Atum-Ra, o hija de Osiris e Isis; también se la considera la personificación del alma de Isis. Este último parentesco debe ser entendido en un ámbito fundamentalmente griego. Horus fue identificado con el dios griego Apollo y Bastet con su hermana Artemisa (Apollo y Artemisa eran hijos gemelos de Leto), y de ahi la relación de la diosa gata con Isis y Osiris, padres egipcios de Horus. El clero de Bubastis constituyó una tríada en la que Atum desempeñaba el papel de marido y Mihos, o un Horus local (Hor-Hekenu) el de hijo. Confundida con Sejmet, es la esposa de Ptah y madre del dios león Mihos. En su fusión con la diosa vengadora Sejmet se la saluda ocasionalmente como el ojo de Ra, el ojo vengador.
No hay texto alternativo automático disponible.En Letópolis se la asimiló a Tefnut y se le dió por pareja a Basty, una versión local de Shu.
Estatua de Bastet
Estatua de Bastet
Representada como mujer con cabeza de gata, aunque anteriormente tuvo cabeza de leona, como se ve en el templo funerario de Niuserra.. En su aspecto guerrero, era una leona con la piel verde y en este aspecto estaba asociada a la luz solar. Fue una diosa solar hasta la identificación de los griegos con su diosa lunar Artemisa. Fue a partir del siglo X a.C cuando adoptó caracteres hogareños y es entonces cuando comienza a aparecer como gata doméstica.
Confundida con Hathor era diosa de la música y la danza, era diosa de la música y la danza, llevaba un sistro; en la baja época se la representa también con pendientes de oro en las orejas y en la nariz; unas veces llevaba una égida, en la mano derecha y un sistro en la otra; cuando lleva el sistro y el anj se convierte en patrona de festivales, celebrados en abril y mayo, en los que era habitual emborracharse. Durante los festivales estaba prohibida la caza de leones para evitar su ira. En Bubastis, en el lado oriental del Delta, se celebraba una fiesta denominada de la embriaguez en la que se consumían grandes cantidades de vino, recordando que la diosa fue embriagada para aplacar su ira (en su asociación con Sejmet) En su templo había gatos sagrados que se supone que eran la encarnación de la diosa y, cuando morían, de la diosa y, cuando morían, eran momificados. En Bubastis se encontró un cementerio con miles de gatos momificados. Además de en Bubastis, de en Bubastis, era venerada también en Menfis (asimilada a Sejmet), Heliópolis (asimilada a Tefnut), Tebas (asimilada a Mut), Leontópolis y Heracleópolis. Sus festivales se celebraban el día 1 del mes de Tybi y el día 1 del mes de Paini. Su culto se difundió también por Italia, donde se han encontradorestos en las ciudades de Roma, Ostia, Nemi y Pompeya.
No hay texto alternativo automático disponible.

jueves, 25 de enero de 2018

RA EL ORIGEN DE LAS COSAS


I. EL UNO INFINITO = LA FUENTE = INFINITO INTELIGENTE
A. EL UNO INFINITO ES NO-ENFOCADO E INDIFERENCIADO
PREGUNTA: ¿Puede decirme la primera cosa conocida en la creación?

RA: La primera cosa conocida en la creación es el infinito. (B1, 129)
 

B. LA CONCIENCIA APARECE
PREGUNTA: ¿Cuál es el siguiente paso?
RA: El infinito se hizo consciente. (B1, 129)

II. DESDE EL DESEO DEL UNO INFINITO DE EXPERIMENTARSE A SÍ MISMO SURGE EL CREADOR
A. EL CREADOR CREA EL ESPACIO (EXTERIOR)
RA: El Creador decide experimentarse a sí mismo y genera en esa plenitud (“Plentum”) (la nada que tiene el potencial de ser), lleno de la gloria y el poder del Creador Infinito que se manifiesta a sus percepciones como el espacio o el espacio exterior. (B4, 65) 
 

B. EL CREADOR SE DIVIDE EN (O CREA) PORCIONES INDIVIDUALIZADAS DE SÍ MISMO 
RA: Paso a paso, el Creador se convierte en aquello que puede ser conocido (o experimentado) por sí mismo, y las porciones del Creador participan menos puramente en el poder de la palabra o pensamiento original. La creación misma es una forma de conciencia que está unificada.

EL CREADOR NO CREA PROPIAMENTE DICHO SINO QUE SE EXPERIMENTA A SÍ MISMO.(B1, 65)

III. EL CREADOR = LA FOCALIZACIÓN DEL INFINITO INTELIGENTE EN ENERGÍA INTELIGENTE
RA: La conciencia lleva a la focalización de lo infinito en energía infinita. Han llamado a esto por varios nombres, siendo el más común "Logos" o "amor" [Pero el amor es en realidad la 2ª distorsión]. (B1, 129)

RA: El Creador es la concentración del infinito como un principio consciente llamado infinito inteligente. (B1, 129)

(NOTA: Cuando el infinito se centra en sí mismo, entonces ocurre la creación.)

RA: El amor puede ser visto como el tipo de energía de un orden muy elevado que hace que la energía inteligente se forme del potencial del infinito inteligente de una manera particular. Todo amor emana de la Unidad. (B2, 8)

IV. INFINITO INTELIGENTE Y ENERGÍA INTELIGENTE
RA: Hay unidad. Esta unidad es todo lo que hay. Esta unidad tiene un potencial y una cinética. El potencial es el infinito inteligente, aprovechando este potencial de rendimiento de trabajo [o la parte cinética.] Este trabajo [o la parte cinética], ha sido llamado por nosotros, la energía inteligente. [Pero] no hay ninguna diferencia, potencial

o cinética, en la unidad. Los ritmos básicos de la infinidad inteligente son totalmente sin distorsiones de ningún tipo. Los ritmos son envueltos en el misterio, ya que son el ser mismo. Su unidad es no-distorsionada. Sin embargo, existe un gran potencial para ser aprovechado por medio de la focalización de la energía, lo que llamamos la energía inteligente, (así, en cierto sentido, tiene un potencial -como se ve desde lo que se nutre de ella, pero, no visto desde que lo Es.-) (B2, 7)

(Recuérdese a Tillich el suelo del ser. “Tillich's ground of being”).

V. EL GRAN SOL CENTRAL Y EL RITMO DEL INFINITO INTELIGENTE
RA: El infinito inteligente tiene un ritmo o flujo como de un corazón gigante comenzando a partir del sol central, como lo concebirían ustedes, la presencia de las inevitables afluencias como una marea de ser sin polaridad, sin finitud, vasta y silenciosa de todos los pálpitos hacia el exterior, hacia afuera y hacia adentro hasta que todos los focos están completos.

Entonces, su naturaleza o masa espiritual las llama hacia el interior, hacia el interior hasta que se unieron todos. Este es el ritmo de la realidad. (B2, 6)

jueves, 23 de noviembre de 2017

LOS DIOSES DE SIRIO

El reciente descubrimiento de que Sirio es, en verdad, un sistema estelar triple, está levantando todo tipo de controversias. Y es que, lo que nuestra astronomía acaba de reconocer, era ya sabido por pueblos antiguos como los egipcios o la tribu de los dogones en Malí. Y lo sabían, al parecer, porque un día descendieron unos "dioses instructores" de ese sistema y se lo contaron.

La noticia nos sobrecogió. Dos investigadores franceses, D. Benest y J.L.Duvent, hacían público hace escasas semanas el resultado de sus últimas investigaciones en torno a la estrella, la más brillante del firmamento y ubicada a unos 8,7 años luz de la Tierra.

Según sus conclusiones Sirio es, en verdad, un sistema estelar formado por tres estrellas y no por dos, como desde mediados del siglo pasado asegura nuestra astronomía; y lo pudieron averiguar al estudiar con detenimiento las variaciones en la órbita del sistema de Sirio desde 1862 hasta nuestros días, lo que les llevó a pensar que un tercer cuerpo estelar estaba influyendo en su recorrido.

Benest y Duvent dedujeron, además, que la nueva Sirio C es una enana roja, una clase de estrella quinientas veces menos masiva que el Sol y muy poco brillante, para cuyo descubrimiento óptico - que todavía no se ha confirmado - será necesario utilizar los más potentes telescopios en un futuro inmediato.

Pero lo que realmente nos sobrecogió de la noticia fue que la conclusión a la que han llegado estos dos investigadores galos recientemente, era ya de sobra conocida por algunos de los pueblos más antiguos de África, como los egipcios y los dogones. Estos últimos, que actualmente viven en la planicie de Bandiagara, en las montañas Hambori de Mali veneran desde tiempos inmemoriales a la estrella Sirio a la que parecen conocer hasta en sus detalles más íntimos.

En 1931 el antropólogo francés Marcel Griaule visitó por primera vez a esta tribu, descubriendo que en sus tradiciones más sagradas y secretas se hablaba de una estrella compañera de Sirio, a la que llamaban Po Tolo, y de la que sabían que tarda cincuenta años en completar una órbita en torno a ésta y que, además, es extraordinariamente densa, lo que es rigurosamente cierto. Por si esto fuera poco, los dogones sabían de la existencia una tercera estrella a la que llaman Emme Ya (y que corresponde a la recién descubierta Sirio C), de la que dicen es "cuatro veces más ligera que Po Tolo aunque que tarda el mismo tiempo que ésta en completar su órbita alrededor de Sirio A.

Aquellos conocimientos, que Griaule completó quince años más tarde con otras investigaciones de campo que realizó junto a la etnóloga Cermaine Dieterlen, fueron considerados en principio pura mitología; pero aún con todo, en medios académicos, escépticos como E.C. Krupp, director del Observatorio Criffith de Los Ángeles y uno de los mas reconocidos especialistas mundiales en arqueoastronomía, reconocieron que - además de su conocimiento sobre Sirio - era difícil explicar cómo conocían también los anillos de Saturno o las cuatro lunas galileas de Júpiter, descubiertas por Galileo Galilei siglos después de que los dogoneshablasen de ellas, gracias a su primer telescopio.
 

LOS ORIGENES DEL SABER

Además de los dogones, otros pueblos vecinos como los Bambara, los Bozo de Segu y los Miniaka de Kutiala, comparten desde tiempos inmemoriales idénticos conocimientos sobre Sirio, en torno a cuyo sistema gira buena parte de la vida ritual de estas gentes. Cada cincuenta años, por ejemplo, y cumpliendo estrictamente con el "ciclo u órbita de Sirio B alrededor de Sirio A, estas tribus celebran sus ritos de renovación a los que llaman Fiestas Sigui, en honor a Sigui Tolo que es como conocen a Sirio A. Es entonces cuando elaboran complejas máscaras de madera para celebrar la entrada del nuevo ciclo, que después almacenan en un lugar sagrado y donde los arqueólogos han podido encontrar piezas que datan, al menos, del siglo XV.  Ahora bien, ¿de dónde obtuvieron los dogones en ‚ época tan remota sus precisos conocimientos astronómicos?

Griaule y Dieterlen prefirieron limitarse a describir aquello que les fue transmitido por los dogon, o jefes de cada pueblo iniciados en el secreto de Sirio, sin hacer una valoración de sus hallazgos. Pero en 1970 Cenevieve Calame-Griaule publicó en un libro que tituló Génesis Negro, algunas de las notas que su padre Marcel no se atrevió a dar a la luz. En ellas se describía como los dogones creían en un dios hacedor del Universo al que llaman Amma, que mandó a nuestro planeta a un dios menor, al que conocen como Nommo, para que sembrara la vida aquí. Nommo descendió a la Tierra y trajo semillas de plantas - describe una de las tradiciones recogidas por Griaule de boca de un dogon llamado Ogotemmeli -, que habían ya crecido en campos celestes... Después de crear la Tierra, las plantas y los animales, Nommo creó a la primera pareja de humanos, de los que más tarde surgirían ocho ancestros humanos, que vivieron hasta edades increíbles.
 

LA CONEXION EGIPCIA

De Nommo, los dogones dicen también que era una criatura anfibia - probablemente muy parecida al dios babilónico Oannes -, y que regresó al cielo en un arca roja como el fuego después de cumplir con su tarea. Pues bien, con todos estos datos, en 1976 Robert K.C. Temple, un lingüista norteamericano miembro de la Royal Astronomical Society británica y afincado en Londres, publicó un osado libro que tituló El Misterio de Sirio, en el que aventuró que Nommo fue un extraterrestre que dejó en la Tierra, hace entre siete y diez mil años, toda clase de pistas sobre su origen estelar. "Cualquier otra interpretación de las citadas pruebas no tendría sentido, concluyó Temple. Y quizás no le faltase razón, pues sus argumentos, lejos de haber sido refutados con el tiempo, se ven reforzados por descubrimientos como el de Sirio C que ya anunció en su obra hace casi veinte años.

Pero el conocimiento del sistema triple de Sirio no fue patrimonio exclusivo de los dogones y de los pueblos vecinos, lo cual nos obliga a abrir aún más el radio de esa supuesta influencia extraterrestre en el pasado. Los antiguos egipcios, por ejemplo, mostraban una gran veneración hacia la "estrella del Perro" o Sirio, que se encuentra en la constelación del Can Mayor. Fue sir Norman Lockyer, astrónomo británico fundador de la revista Nature, el primero en darse cuenta de que muchos templos egipcios estaban alineados hacia Sirio, cuya aparición y desaparición en los cielos sirvió como base a uno de los dos calendarios usados en Egipto. El primero de ellos era de uso popular y de escasa complejidad matemática estableciendo la duración del año en 365 días exactos, pero el basado en Sirio además de servir para fechar cuestiones sagradas y dinásticas, se fundamentaba en observaciones astronómicas extraordinariamente precisas y establecía la duración del año en 365,25 días.

Se comprobó, por ejemplo, cómo muchos de los templos egipcios, orientados hacia el sol naciente (lo que dio pie a que los arqueólogos especulasen con la existencia de una religión solar), estaban flanqueados por dos obeliscos que, ubicados en un lugar previamente determinado, servían a los sacerdotes para ver sobre la línea del horizonte por donde salía el sol a lo largo del año, pudiendo marcar así el inicio de los solsticios de verano e invierno.

Aquel control del Sol sirvió a los egipcios para comprobar que había un día en el que Sirio y el Sol salían por el mismo punto.

Comprobaron igualmente que cada cuatro años Sirio se retrasaba un día en acudir a su cita, lo que originó el ciclo de Sirio o sóthico en honor de la diosa Isis o Sothis que se cumplía cada 1460 años; es decir, pasado ese periodo de tiempo el calendario sóthico y el vulgar volvían a coincidir al inicio del año nuevo (1460 años X 0,25 días de error = 365 días).

Este calendario sóthico ha permitido fechar con precisión acontecimientos que sucedieron 43 siglos antes de Cristo, lo cual demuestra que hace ya más de cuatro mil años los egipcios conocían estos ciclos.

¿Cuándo, pues, hicieron ‚ éstos sus observaciones de Sirio para establecer su calendario? ¿Acaso fue este un conocimiento llegado por los mismos dioses de los dogones y una nueva pista sobre su origen? La identificación de Sirio con la diosa Isis (la Señora de los Dos Fuegos), refiriéndose a sus dos estrellas más grandes, A y B, fue confirmada hace ya varias décadas por los estudiosos Otto Neugebauer y Richard Parker. Lo que nunca supieron interpretar fue el por qué‚ en la iconografía egipcia Isis iba a menudo acompañada de las diosas Anukis y Satis, que ahora, desde luego, pueden entenderse como Sirio B y Sirio C.

Otra clave simbólica puede tener que ver con Osiris, mitológicamente hermano y compañero de Isis y encarnación de la Tierra, cuyo nombre en jeroglífico es representado frecuentemente como un ojo sobre o bajo un trono, lo que podría dar lugar a pensar en la rotación de nuestro planeta (y, por ende, de todo el sistema solar) en torno a Sirio. No en vano Kant definió a Sirio como "el Sol de nuestro Sol", hipótesis que llevó a muchos astrónomos decimonónicos a establecer la distancia entre Sirio y nosotros como "unidad astronómica. Y lo chocante es que los dogones conocían a Sirio A también como la "estrella sentada". ¿Simple casualidad? 

martes, 7 de noviembre de 2017

EL NOMBRE SECRETO DE RA

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El nombre era uno de los elementos primordiales del ser humano, junto con el Ka, el Ba, el cuerpo y la sombra. Ni lo animado ni lo inanimado podía existir si carecía de nombre. Por eso, como elemento mágico, el conocimiento del nombre podía transferir los poderes del ser al que pertenecía. Todos los dioses tenían múltiples nombres, algunos no conocidos, y ese era el caso de Ra. De entre todos existía uno que representaba la fuente de poder del dios y era desconocido por todos los hombres y dioses. En este relato Isis ansía conocer ese nombre secreto de Ra, para obtener el mismo poder que éste y se describe la habilidad de la diosa, que destacaba entre todos los demás dioses, por conocer el nombre a través de un plan que pone en peligro la vida del dios. Utilizando su argucia da forma a una criatura que Ra desconoce, la primera cobra, lo que impide que el dios sea capaz de curarse del veneno. A través de su magia Isis cura la picadura pero obliga al dios a que le revele su nombre secreto, de modo que su hijo Horus podrá conocerlo y heredar todos los poderes de Ra en la Tierra y el Cielo.
El texto, que presentamos aquí, es una adaptación libre de La Leyenda del Nombre Secreto de Ra, escrita en hierático en el papiro 1993 del Museo de Turín. Existe una copia fragmentaria en el Papiro Chester Beatty 15 del Museo Británico de Londres. En la traducción se ha seguido la transcripción en jeroglíficos de Sir Wallis Budge publicada en Legends of the Egyptian Gods y el trabajo de Joseph Kaster, The Literature and Mythology of Ancient Egypt, si bien se han añadido comentarios y variado algunas partes del texto original para una mejor comprensión por parte del lector.


Ra, el poderoso dios que vino a la existencia por sí mismo, el que hizo los cielos, la tierra, las aguas, que creó la vida, el fuego, a los hombres y dioses, al ganado y los reptiles, a las aves y peces, el rey de los hombres y de los dioses, para quien los eónes son como años, tenía muchos nombres que ni siquiera los dioses conocían.
Isis, la Gran Maga, era una mujer de palabra hábil, más hábil que los corazones de un millón de hombres. Sobresalía sobre millones de dioses, y era más astuta e inteligente que millones de aj. Conocía, como Ra, el demiurgo, todo lo que puede saberse sobre el Cielo y la Tierra. La diosa tramó en su corazón averiguar el nombre secreto del dios, el que le daba el poder sobre el resto de hombres y dioses.
Cada día Ra surgía, sobre su barca, del lado oriental del horizonte para realizar su travesía por los cielos y sumergirse en el lado occidental, al atardecer, realizando su viaje nocturno por las regiones de la Duat, a las que iluminaba con su luz. Pero eran ya muchos los viajes que el dios había realizado y día a día envejecía un poco más. Cuando atravesaba las tierrras de Egipto su cabeza se balanceaba de lado a lado, su mandíbula temblabla y de su boca le caía la saliva que regaba la tierra.
Un día Isis recogió la saliva con su mano, mezclándola luego con la tierra y moldeando así una serpiente que dio origen a la primera cobra. No necesitó emplear su magia para llevar a cabo esta creación, porque en la criatura se encontraba la propia sustancia divina de Ra. Isis tomó la serpiente inerte y la situó en el camino que su padre recorría a diario de Oriente hacia Occidente atravesando las Dos Tierras, de acuerdo al deseo de su corazón.
Después de que Ra ascendiese por el horizonte Oriental, mientras avanzaba en su viaje junto con su comitiva de dioses pasó, como de costumbre, por el lugar en el que Isis había dejado la serpiente y ésta se irguió para, rápidamente, en un movimiento justo y certero, morder la carne del dios, transmitiéndole así todo el fuego de su poderoso veneno. Ra abrió su boca y la voz de su Majestad alcanzó los cielos. La Enéada de dioses gritó entonces: ‘¿Qué os ocurre señor?’, y todos los dioses preguntaron: ‘¿Qué es lo que os ha sucedido?’ Pero Ra, el creador, el poderoso dios que había dado origen a todas las cosas y seres del mundo, no pudo responderles, porque no encontró fuerzas suficientes para ello. Sus mandíbulas temblaban y todos sus miembros se estremecían a medida que el veneno avanzaba por su cuerpo, como el Nilo se apodera de todas las tierras a lo largo de su curso.
Después de que el gran dios hubo hecho firme su corazón, dijo a aquellos que le seguían: ‘Venid a mí. ¡Oh, vosotros, que vinisteis a la existencia de mi cuerpo! ¡Vosotros, dioses que habeis surgido de mí! Que se os haga saber qué es lo que me ha sucedido. Una criatura mortal me ha herido. Mi corazón lo presiente, pero no sé de qué se trata, porque mis ojos no han podido verla, ni mis manos la han moldeado. Es desconocida entre todo lo que yo he creado. Nunca he sentido un dolor tal, no conozco nada tan mortal. Soy el Gobernador y el hijo de un Gobernante, el fluido producido por un dios. Soy un Grande, el hijo de un Grande. Fue mi padre quien pensó mi nombre. Tengo múltiples nombres y múltitud de manifestaciones, y mi Ser está en cada uno de los dioses que existen. Soy proclamado como Atum y como Horus de la Alabanza. Mi padre y mi madre pronunciaron mi nombre, que estaba oculto en mi cuerpo incluso antes de nacer, de modo que nadie puede tener poder sobre mí mediante sus palabras. Cuando salí para ver mi obra y avanzaba por las Dos Tierras, algo me mordió, pero no sé qué es. No es fuego, ni tampoco agua, pero siento el fuego en mi corazón, mis miembros tiemblan y se estremecen. Venid, hijos míos, dioses, venid a mí, aquellos que conocen la gloria de las palabras y quienes conocen su mágica pronunciación, los de poderosa influencia que alcanza hasta los cielos’
Todos los dioses acudieron a la llamada de Ra, y también lo hizo Isis, la Gran Maga, con su glorioso poder y eficaz palabra. Isis dijo: ‘¿Qué es esto? ¿Qué es lo que te ha sucedido?, Padre Divino, ¿Ha sido, quizá, una serpiente la que te ha transmitido ese dolor? ¿Una de tus creaciones ha alzado su corazón en tu contra? Si así es yo expulsaré el dolor que te aflige y lo destruire con mis hechizos.’
Ra abrió su boca para contestar: ‘Cuando viajaba a lo largo de mi camino, cuando atravesaba Las Dos Tierras, y los países extranjeros, deseoso de que mi corazón percibiese mi obra, una serpiente a la que no pude ver me mordió. No es fuego, no es agua. Siento el frío en mi cuerpo como el agua, siento el calor del fuego, todos mis miembros tiemblan y el sudor corre por mi cuerpo. Me estremezco, mi ojo se encuentra inseguro y no puedo distinuguir los cielos. La humedad me alcanza el rostro como los calurosos días del verano.’
Isis nuevamente habló y ahora su voz era cálida y reconfortante: ‘Venid, decidme, oh Señor, vuestro nombre, oh divino padre, vuestro verdadero nombre, el nombre secreto que sólo vos conoceis, porque solamente vivirá aquel que es llamado por su verdadero nombre’.
Y Ra contestó con todos los nombres que poseía: ‘Soy el creador del Cielo y la Tierra, quien puso las montañas y creó todo lo que existe. Soy el que dio origen a las Aguas, hizo que la Gran Inundación viniera a la existencia. Soy quien moldeó al ‘Toro de su Madre’, para que el deleite sexual viniera a la existencia. Soy quien labró el cielo y los huecos ocultos de los Dos Horizontes, dentro de los cuales situé las almas de los dioses. Soy aquel que cuando abre los ojos origina la luz y cuando los cierra provoca la oscuridad, a cuyas ordenes las aguas del Nilo ascienden y cuyo nombre los dioses no conocen. Soy quien creó las horas y así los días vinieron a la existencia. Soy el que abre los festivales del año, el creador del flujo de corriente de las aguas. Soy quien dio origen al fuego, para que los trabajos de los hombres pudiesen llevarse a cabo. Soy Jepri por la mañana, Ra al mediodía, y Atum por la tarde.’
Pero Isis conocía ya todos esos nombres, al igual que el resto de la Humanidad, en tanto Ra seguía guardando dentro de sí su nombre secreto. Mientras, el dolor se acrecentaba y el veneno corría a través de sus venas como el fuego. Entonces Isis se dirigió nuevamente a Ra diciéndole: ‘No son esos los nombres que necesito para curaros, es necesario que me digais vuestro nombre secreto, aquel que sólo vos conoceis, y el veneno será expulsado. Sólo vivirá aquel que manifiesta su verdadero nombre’.
Ra estremecido por el dolor que le quemaba con ferocidad, más poderoso que las llamas de fuego dijo:’ Acércate Isis, ven aquí y deja que mi nombre, pase de mi cuerpo al tuyo. Yo, el más divino entre los dioses, lo he mantenido oculto, para que mi asiento en la Barca Divina, de millones de años, pudiera ser extenso. Cuando salga de mi corazón, díselo a tu hijo Horus, después de que le hayas jurado por la vida del dios, y hayas puesto el dios en sus ojos.’ Tras esto el gran dios reveló su nombre a la diosa.
Entonces Isis, la Grande de hechizos, dijo: ‘¡Arrójate fuera, veneno! ¡Sal fuera de Ra! ¡Oh Ojo de Horus, sal fuera del dios que ha dado origen a la vida por medio de sus palabras! Soy yo quien realiza este hechizo, soy yo quien envía fuera el poderoso veneno, para que caiga sobre la tierra. El gran dios me ha entregado su nombre. ¡Ra vivirá y el veneno morirá!, ¡el veneno muere y Ra vivirá! Así fue como habló Isis la Grande, Señora de los Dioses, que conoce a Ra en su propio nombre.
Estas palabras deben ser recitadas sobre una imagen de Atum, junto con una de Horus de la Alabanza, una figura de Isis y una imagen de Horus. Escribe este hechizo y haz que la persona lo trague. También podrá hacerse en una pieza de lino, colocándolo sobre su garganta. Puede ser mezclado con cerveza o vino y bebido por el paciente. Es una destrucción completa del veneno, comprobada un millón de veces.
Las cuatro figuras, a las que se hace referencia al final del relato, aparecen representadas en el Papiro 1993 de Turín, como modelo a copiar en hechizos contra las picaduras de serpiente. Atum aparece sentado, portando la doble corona y la barba del dios. Detrás de él, también sentado y con la doble corona, Horus de la Alabanza, con cabeza de halcón. Isis se sienta detrás de él, con cabeza humana y por último, tras la diosa, está nuevamente Horus con cabeza de halcón, la doble corona y el cetro uas.

viernes, 27 de octubre de 2017

EL JUICIO DEL DIOS OSIRIS


El juicio de Osiris era el acontecimiento más importante y trascendental para el difunto, dentro del conjunto de creencias de la mitología egipcia.
En la Duat, el espíritu del fallecido era guiado por el dios Anubis ante el tribunal de Osiris. Anubis extraía mágicamente el Ib (el corazón, que representa la conciencia y moralidad) y lo depositaba sobre uno de los dos platillos de una balanza. El Ib era contrapesado con la pluma de Maat (símbolo de la Verdad y la Justicia Universal), situada en el otro platillo.
Mientras, un jurado compuesto por dioses le formulaba preguntas acerca de su conducta pasada, y dependiendo de sus respuestas el corazón disminuía o aumentaba de peso. Tot , actuando como escriba, anotaba los resultados y los entregaba a Osiris.

Al final del juicio, Osiris dictaba sentencia:
Si esta era positiva su Ka (la fuerza vital) y su Ba (la fuerza anímica) podían ir a encontrarse con la momia, conformar el Aj (el "ser benéfico") y vivir eternamente en los campos de Aaru (El Paraíso en la mitología egipcia).
Pero si el veredicto era negativo, su Ib era arrojado a Ammytla devoradora de los muertos (un ser con cabeza de cocodrilo, piernas de hipopótamo y melena, torso y brazos de león ), que acababa con él. Esto se denominaba la segunda muerte y suponía para el difunto el final de su condición de inmortal; aquella persona dejaba de existir para la historia de Egipto.

El término "justificado" o "con justa voz" designa la condición del difunto que pasa con éxito la prueba del juicio ante el tribunal de Osiris. Esta escena llamada por los traductores griegos "psicostasis" o "pesaje del alma" constituye el capítulo 125 del Libro de los Muertos, más exactamente llamado "libro para salir al día" del egipcio r n prt m xru.
El difunto tenía que cumplir varios requisitos para que este veredicto fuera favorable: solo lo merecía aquel que podía presentar una conducta intachable. Las oraciones del Libro de los Muertos, además de servir para mostrar a los dioses un relato de vida sin faltas, eran una propuesta de comportamiento moral: