miércoles, 18 de julio de 2018

EL GOLFO PÉRSICO Y LA CIUDAD PERDIDA


En otro tiempo, una masa de tierra fértil, ahora sumergida bajo el Golfo Pérsico, pudo haber sido el hogar de algunas de las primeras poblaciones humanas fuera de África, según un artículo (New Light on Human Prehistory in the Arabo-Persian Gulf Oasis) publicado en Current Anthropology.

Jeffrey Rose, un arqueólogo e investigador de la Universidad de Birmingham en el Reino Unido, dice que el área, en y alrededor de este "Oasis del Golfo Pérsico", puede haber sido anfitrión de los seres humanos durante más de 100.000 años, antes de ser inundada por el Océano Índico hace unos 8.000 años.

La 'hipótesis' de Rose introduce un "nuevo y sustancial reparto de caracteres" en la historia de la humanidad del Cercano Oriente, y sugiere que los primeros seres humanos pueden haber establecido asentamientos permanentes en la región miles de años antes de lo que los modelos actuales de migración suponen.

En los últimos años los arqueólogos han obtenido indicios de una ola de asentamientos humanos a lo largo de las costas del Golfo datados hace 7.500 años, aproximadamente.
"Donde antes no había más que un puñado de campamentos de caza dispersos, de repente, más de 60 nuevos yacimientos arqueológicos han aparecido de la noche a la mañana", dijo Rose.

"Estos asentamientos cuentan con buenas construcciones, casas de piedra permanentes, redes de comercio a larga distancia, una elaborada cerámica decorada, animales domésticos, e incluso evidencias de una de las barcas más antiguas del mundo".
Pero, ¿cómo podrían semejantes asentamientos haberse desarrollado de modo tan alto y rápido sin que se encuentren en el registro arqueológico poblaciones precursoras?

Rose considera que las pruebas de estas poblaciones anteriores han desaparecido, porque ellas están sumergidas en el Golfo.
"Tal vez no es casualidad que la fundación de tales comunidades, extraordinariamente bien desarrolladas a lo largo de la costa, se correspondan con la inundación de la cuenca del Golfo Pérsico, hace unos 8.000 años", advirtió Rose.

"Estos nuevos colonos pudieron haber llegado desde el corazón del Golfo, desplazados por el aumento de los niveles de agua que hundieron el otrora paisaje fértil bajo las aguas del Océano Índico".

Un oasis en el Golfo Pérsico


Datos históricos sobre el nivel del mar muestran que, antes de la inundación, la cuenca del Golfo habría estado por encima del agua hace unos 75.000 años.

Y habría sido un refugio ideal ante los desiertos ásperos que lo rodeaban, con agua fresca proporcionada por los ríos Tigris, Eufrates, Karun, y el río Wadi Baton, así como por manantiales subterráneos.

Cuando las condiciones fueron más secas en las zonas circundantes, el oasis del Golfo sería, en sus mayores límites, una superficie expuesta.

En su apogeo, la cuenca expuesta habría sido del tamaño de Gran Bretaña, dice Rose.

También han surgido evidencias de que los humanos modernos podrían haber estado en la región antes de que el oasis estuviera por encima del agua.

Recientemente, se han descubierto yacimientos arqueológicos en el Yemen y Omán que han proporcionado herramientas de piedra de un estilo distinto a la tradición del África Oriental.

Esto plantea la posibilidad de que los seres humanos se establecieron en la parte sur de la Península Arábiga desde hace ya 100.000 años o más, dice Rose. Eso es mucho antes que las estimaciones generadas por varios modelos recientes sobre migraciones, lo cual coloca la primera migración exitosa a Arabia entre 50.000 y 70.000 años atrás.

El oasis del Golfo habría estado disponible para estos primeros emigrantes, y haberles proporcionado,
"un santuario a lo largo de la Edad de Hielo, cuando buena parte de la región era inhabitable debido a hiper-áridez", manifestó Rose.

"La presencia de grupos humanos en el oasis altera fundamentalmente nuestra comprensión de la emergencia humana y la evolución cultural en el antiguo Cercano Oriente".
También sugiere que las piezas vitales del rompecabezas de la evolución humana pueden estar ocultas en las profundidades del Golfo Pérsico.

Por su parte, al respecto de esta información, Jeanna Bryner, recoge en Live Science, la opinión de Robert Carter profesor en Oxford Brookes University (Reino Unido):
"Creo que la teoría de Jeff es audaz e imaginativa, y es de esperar con optimismo que remueva las cosas. Con ella reescribe completamente nuestra comprensión de la migración fuera de África.

Está lejos de ser probada, pero Jeff y otros desarrollarán programas de investigación para probar la teoría".
Y, asimismo, el parecer de Viktor Cerny, del Laboratorio de Arqueogenética del Instituto de Arqueología de Praga, el cual calificó, en un correo electrónico a LiveScience, los hallazgos de Rose de "excelente teoría", si bien también señala la necesidad de realizar más investigaciones para confirmarla.

Por otro lado, como quiera que los resultados han despertado el debate entre los investigadores, incluyendo a Carter y Cerny, a quienes se les permitió formular observaciones en el trabajo de investigación, acerca de quiénes fueron exactamente los seres humanos que ocuparon la cuenca del Golfo, el arqueólogo Rose declaró:
"Dada la presencia de las comunidades Neanderthal en el curso alto de los ríos Tigris y Éufrates, así como en el este de la región mediterránea, ésta pudo muy bien haber sido una zona de contacto (de hibridación) entre los humanos modernos y los neandertales".
A continuación, Jeanna Bryner destaca:
La prueba más definitiva de estos campos humanos en el Golfo proviene de un nuevo yacimiento arqueológico llamado Jebel Faya 1 dentro de la cuenca del Golfo, el cual fue descubierto hace cuatro años.
Allí, Hans-Peter Uerpmann, de la Universidad de Tubinga, Alemania, encontró tres diferentes asentamientos del Paleolítico fechados entre 125.000 a 25.000 años.

Éstos y otros yacimientos arqueológicos, dijo Rose, indican
"que los primeros grupos humanos vivían alrededor de la cuenca del Golfo durante todo el Pleistoceno tardío".
A fin de fortalecer esta teoría sobre la ocupación humana durante el Paleolítico, o principios de la Edad de Piedra, sobre la masa de tierra ahora sumergida, Rose dijo que los científicos tendrían que encontrar alguna evidencia de herramientas de piedra esparcidas en el Golfo.
"En cuanto al Neolítico, sería maravilloso encontrar alguna evidencia de estructuras construidas por el hombre, datadas en ese período de tiempo en el Golfo", dijo Rose.
En este sentido, Carter también añadió que,
"necesitaríamos encontrar un yacimiento sumergido y excavarlo bajo el agua. Y esto probablemente sólo ocurrirá con la culminación de años de investigación y seleccionado las áreas".
Y Cerny concluyó que para que el caso quede más estrechamente fundado, habría que hacerse con,
"algunos fósiles anatómicamente modernos, de unos 100.000 años de edad, que se encuentren en el sur de Arabia".

Mapa que muestra la zona del Golfo
en la actualidad

Mapa que muestra el oasis del Golfo
con paleo lagos y sistemas fluviales
(c. 75.000 BP)


No han faltado a esta teoría sugerencias interpretativas colaterales con base a los relatos de carácter mítico y bíblico (en relación a la existencia del Jardín del Edén y al diluvio universal).

El propio Rose, señala:
"Casi todas las civilizaciones que viven en el sur de Mesopotamia tienen relatos míticos sobre algún tipo de gran inundación.

Mientras que los nombres pueden cambiar, su contenido y estructura son constantes desde el 2500 a.C., tanto en el relato del Génesis como en la versión del Corán".
La versión de Discovery News sobre la información de este post se extiende un poco más sobre esta particularidad.

En definitiva, y ante la posibilidad de que haya evidencias debajo del Golfo, Jeffrey Rose finaliza citando a Douglas Adams:
"Si se ve algo como un pato, y grazna como un pato, tenemos por lo menos que considerar la posibilidad de que tenemos un pequeño pájaro acuático de la familia Anatidae en 
nuestras manos".

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