lunes, 12 de noviembre de 2018

TABLILLAS SUMERIAS ( PARKS 4 )

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Nos habíamos habituado a observar los enormes rebaños formados innumerables especies
herbívoras que tenían la costumbre de caminar por las grandes llanuras pastizadas y fértiles. En
esa época, el cielo de Uras siempre estaba cubierto. Extrañábamos mucho su manto brillante.
Mi ánimo se vio seriamente comprometido, pero traté de ocultarlo entre mi séquito. Mis únicos
momentos de calma se produjeron durante las apariciones regulares de los Namlú'u, los
guardianes de Uras.
Yo estaba a menudo asistido por uno de mis Alagní (clones) al que acabé por nombrarlo
simplemente como "Hudili" (primer pájaro). El destino nos había acercado de una manera
extraña. Hudili era el Nungal que había embarcado con Mam y yo en Gigirlah que nos llevó a Tiama-
te (el sistema solar). Su ciencia era avanzada, y sin duda que era desde el principio, mejor
que yo en muchas disciplinas. A pesar de este conocimiento avanzado Hudili siempre tenía un
respeto por mi persona sin límite. Nunca perdió de vista el hecho de haber sido fabricado por
mí. Hoy, con la retrospectiva necesaria, puedo consignar en el Ugur que su amistad nunca me ha
fallado a pesar de las numerosas dificultades que hemos encontramos...
Los guardianes de Uras no son solitarios y se desplazan más bien en grupo mínimo de dos o tres
individuos. Del alto de uno y medio Gi (4 metros 50), nosotros debimos parecernos a los Ugubi
(monos) a sus ojos. La ciencia fusionada de los Kadistu les proveyó de ese cuerpo semi-etérico
sin igual. Este último, a través de una interacción que todavía es desconocida para mí, les
permite cambiar la tonalidad y moverse de la séptima a la tercera dimensión sin ninguna
dificultad. Esta envoltura etérica de un tinte rosa-púrpura nacarado parece reflejar la esencia
divina de la Fuente original. El Namlú'u jamás abren la boca para hablar y utilizan
sistemáticamente el Kinsag (telepatía). Son muy cultos y conocen numerosos dialectos, entre
ellos el EMESA (lenguaje matriz) de nuestras sacerdotisas.
Desde el principio, pude constatar que para desplazare de una forma interdimensional, los
Namlú'u aparentaban utilizar los campos de Turzalag (partículas de taquiones) que forman la
estructura principal de la materia de los vórtices atemporales. Nosotros utilizábamos nuestros
propios campos Turzalag (partículas de taquiones), pero sólo para viajar de un punto a otro más
rápido que la luz. Los campos Turzalag pululan sobre cada planeta. Podemos ubicarlos sólo con
la ayuda de nuestra tecnología mientras que Namlu'u los detecten instintivamente. Cuando
descendían en KI, cada grupo Namlú'u tenía por función cuidar un terreno específico. Una vez
que su misión estaba concluida, los Namlú'u venían a veces a nuestro encuentro.
Mam y yo nos habíamos dado cuenta de que nuestros Anunna luchaban para tolerar su
presencia, los guardianes de Uras tenían la reputación de detectar los pensamientos de otros.
Cuando sentían una perturbación o peligro, los Namlú'u se impregnaban de un tinte rojizo.
¿Cuántas veces habían cambiado de color en compañía de algunos de nosotros!
El cuerpo etérico de Namlú'u es asombroso, brilla constantemente dejando transparentarse
todo el sistema energético que lo irriga en luz y que nombramos Nadi. Cada ser vivo posee este
dispositivo que nos conecta a la Fuente.
Un día, mi madre me detalló cuidadosamente la siguiente doctrina de los Abgal de Gagsisá
(Sirio). Ella me explicó que el sistema Nadi funciona en un flujo y reflujo armónico, el Prana,
energía vital que los Gina'abul en lugar llamamos "Niama". La energía del Prana no es conocida
por mis Kuku (ancestros), sólo algunas de nuestras sacerdotisas son conscientes de su existencia
y mecanismo. Este se trata de forma inversa al Niama. En función de la fuerza de voluntad
ejercida y la velocidad que se necesita para cruzar los Sagra (chakras), el Prana puede llevar a
percepciones que van más allá de nuestras nociones convencionales. Mam me reveló que el
cuerpo semi-etérico de los Namlú'u no es la única cosa que tienen para ajustar su tonalidad, su
gran secreto es precisamente el uso del Prana. Los Namlú'u son verdaderas centrales de energía

en ordenamiento molecular expan
expansivo. Esta expansión es posible gracias a la perfectainteracción entre el Prana, los Sagra y la Kundalini, lo que les permite poner en acción su campo
de luz individual. Este último, obtenido directamente de la reacción en cadena que utilizan las
partículas atómicas de los cuerpos, permite a toda forma orgánica transformarse en vehículo de
ascensión. Mi madre denominaba esta acción expansiva la Merkaba.



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