Mostrando las entradas con la etiqueta ARQUEOLOGÍA. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ARQUEOLOGÍA. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de abril de 2018

EL PRIMER HALLAZGO DE UN HOMO SAPIENS EN ÁFRICA

Falange de Homo sapiens
encontrada en Al Wusta, Arabia Saudita
IAN CARTWRIGHT


El primer 'Homo sapiens' que salió de África
Un nuevo hallazgo en Arabia Saudita remueve los cimientos del conocimiento de nuestra propia evolución.

Este lunes, un grupo de científicos ha revelado el descubrimiento de una falange de Homo sapiens, fósiles de otros animales y datos geológicos que sugieren que el hombre pudo adentrarse en la Península Arábiga hace 85.000 años.

El hecho, dicen, se produjo en un momento en el que el clima de la región transformó los desiertos de la zona en húmedos pastizales, un ambiente más amable que permitió a nuestra especie salir de África, hacia Asia, por una ruta que no había podido ser demostrada hasta la fecha.

Se trata del resto fósil humano más antiguo encontrado fuera de África y de la llamada región del Levante (Oriente Próximo) y demuestra que estas poblaciones pudieron abandonar el continente por esta vía y expandirse, no de una manera esporádica, sino de forma prolongada tras adaptarse a este nuevo entorno.

Los autores de esta investigación, el arqueólogo Huw Groucutt, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), el antropólogo Michael Petraglia, del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana (Alemania) y sus colegas han publicado sus resultados (Homo sapiens in Arabia by 85,000 years ago) en la revista Nature Ecology & Evolution.

El estudio cuenta con participación española, ya que, con la colaboración del investigador Mathieu Duval, el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana de Burgos (CENIEH) ha proporcionado los datos para la datación del yacimiento.




El hueso, una falange de 3,2 centímetros, fue desenterrado en 2016 en el sitio arqueológico de Al Wusta, que se encuentra en pleno desierto de An-Nafud, en el norte de Arabia Saudita.

Para su identificación, los científicos han hecho una reconstrucción tridimensional del fósil que han analizado morfométricamente y asignado a la especie Homo sapiens.

Al compararlo con datos de neandertales y de otros primates, este dedo parece ser más grácil que el de estas especies.

Como curiosidad, los investigadores describen que la falange presenta un entesofito (espolón óseo), una calcificación producida por estrés en la mano y que Groucutt y Petraglia ven compatible con la elaboración de herramientas como las que también han encontrado, un conjunto de 380 utensilios del Paleolítico Medio de cuarzo y roca cuarcita.


Yacimiento arquológico de
Al Wusta, Arabia Saudita
KLINT JANULIS


Para la datación del resto óseo se ha empleado el método del uranio, una técnica directa por la que se sustrae parte del tejido mediante una serie de orificios microscópicos y se calcula la desintegración de este elemento radiactivo en las muestras.

Los análisis de identificación y datación han durado dos años y han permitido concluir que la falange es de Homo sapiens y que tiene al menos 85.000 años de antigüedad.

La falange no es, no obstante, el único resto fósil hallado en el yacimiento.

La excavación ha sacado a la luz un total de 860 fósiles de animales de 90.000 años de antigüedad, entre los que se encuentran,
  • hipopótamos
  • pelorovis (un búfalo extinto de largos cuernos curvados)
  • cobos (un antílope)
  • reptiles
  • aves
  • grandes carnívoros
Esta fauna, ya extinguida en Arabia y muy similar a la africana, sólo pudo existir de haberse dado en la región un ambiente fangoso y ríos o lagos permanentes en el tiempo.

El estudio así lo constata, pues la geología de Al Wusta presenta depósitos de tierras lacustres en las que se ha visto la actividad de diatomeas y caracoles de agua dulce.
"Nuestro estudio sugiere la existencia de un lago, un fósil de Homo sapiens, herramientas de piedra y unos animales con una antigüedad de entre 95 y 85.000 años", ha afirmado a EL MUNDO Huw Groucutt.

Excavando en Al Wusta,
hoy un sitio en el corazón del desierto de al-Nefud,
pero en aquel entonces era un lugar
bastante más acogedor, aunque semiárido.
Klint Janulis.




Dos rutas asiáticas fuera de África
El desierto de An-Nafud, que hoy ocupa una extensión de 103.600 kilómetros cuadrados de arenas finas y dunas con forma de media luna, es una de las zonas más áridas del planeta.

Allí sólo llueve una o dos veces al año y sus fuertes vientos provocan violentas tormentas.

Esto no fue así en el pasado y, como demuestra el grupo de Groucutt y Petraglia, hace 90.000 años un clima húmedo pudo permitir a los humanos colonizar sus exuberantes praderas y hacer posible el paso de nuestra especie hacia Asia, fuera de África y el Levante (Oriente Próximo), adentrándose en Arabia.



Trabajos de excavación en
el yacimiento de Al Wusta, Arabia Saudita.
MICHAEL PETRAGLIA
 

Hasta este descubrimiento, se pensaba que las primeras dispersiones en Eurasia se limitaron a los bosques mediterráneos del Levante.

Un trabajo publicado por la revista Science a principios de 2018 ya corroboraba la presencia de Homo sapiens en Israel hace entre 177.000 y 194.000 años.
"Hace ya años que la evidencia apunta a la presencia de Homo sapiens fuera de África hace más de 60.000 años, pero la comunidad científica es reacia a cambiar el paradigma y siempre pide más evidencias.

Nuestro estudio obliga a reconsiderar la versión más clásica de los hechos", ha explicado a este periódico María Martinón, investigadora del CENIEH y coautora de la investigación realizada en Israel.
Sin embargo,
"la cuestión está en si se desplazaron más allá del Levante", ha remarcado Groucutt.
El hallazgo del sitio Al Wusta muestra ahora que las dispersiones fuera de África fueron múltiples y que se extendieron más de lo que se pensaba, favorecidas por las diversas ecologías de Eurasia en el Pleistoceno tardío.
"Nuestra especie se extendió antes de lo que pensamos, y no solo se limitó al Levante", ha aseverado Groucutt.

"Personalmente, no creo que los primeros humanos sobrevivieran durante cientos de miles de años en la pequeña área del Levante.

Creo que se extendieron repetidamente y luego se extinguieron", ha añadido.
Para el antropólogo Juan Luis Arsuaga, otro de los coautores de la investigación de Israel, la permanencia de nuestra especie en ese lugar pudo durar, no obstante, más de 80.000 años.
"Los fósiles de Misliya en Israel son muy antiguos, de hace 180.000 años. Hace 100.000 años vuelve a haber fósiles de humanos modernos en Israel.

¿Son los descendientes de Misliya?", ha comentado a este medio.

Los dos amplios corredores
que salen de África.


Los restos de Al Wusta, en todo caso, dan cabida a la hipótesis de que nuestra especie pudo dispersarse desde África hacia Asia tomando dos rutas, una al norte a través del corredor del Levante (apoyada por los fósiles encontrados en Israel) y otra al sur hacia Arabia (sostenida por la falange hallada en An-Nafud).
"El estudio de Al Wusta apoya definitivamente la presencia temprana de humanos modernos fuera de África.

Por fin el debate puede centrarse en discutir no ya si Homo sapiens estaba o no en Asia hace al menos 80,000 años, sino qué rutas siguió para dispersarse, qué adaptaciones o qué tecnología 

martes, 14 de noviembre de 2017

SITIO FOSILIFERO DE MESSEL

MesselFossilPit081310.JPGEl sitio o yacimiento fosilífero de Messel es una cantera abandonada en el bosque de Sprendlingen, en la periferia del pueblo de Messel, a unos 9 km de la ciudad de Darmstadt y a 35 km al sureste de Fráncfort del Meno, Alemania. En el pasado (hasta 1971) se explotaban las lutitas bituminosas - que conforman los sedimentos donde se hallan los fósiles - con el fin de obtener petróleo. El lugar tiene una gran importancia geológica y, principalmente, paleontológica debido a la multitud de fósiles que se han encontrado en un excepcional estado de conservación.
El yacimiento se originó en el Eoceno medio, en un maar formado tras una erupción freático-magmática. Los antiguos sedimentos lacustres de aquel maar, limos y arcillas con abundante materia orgánica, hoy lutitas bituminosas, han conservado restos vegetales y miles de fósiles muy bien preservados de insectos y peces, así como numerosos restos esqueléticos completos de reptiles, aves y mamíferos. En algunos casos se conservan impresiones de plumas, pelaje, piel, contenidos estomacales, etc., además de permanecer en la forma natural, sin haberse dispersado las partes del cadáver como ocurre en la mayoría de los fósiles encontrados, lo que ha ayudado a la reconstrucción más real de los fósiles.1​
Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el 9 de septiembre de 1995.


Desde 1859 y hasta 1970 se extraía de los sedimentos de la hoya de Messel mineral de hierro, lignita y arcilla bitiminosa (lutita) para obtener petróleo (sedimentos que coloquialmente se denominan «pizarra bituminosa» por su óptica similar a la pizarra). La riqueza fosilífera de Messel comenzó a conocerse en 1875, cuando se publicó la primera descripción de un fósil procedente del yacimiento: los restos fósiles de un cocodrilo descubiertos por Rudolf Ludwig. Sin embargo, por esta época era mucho más importante la explotación económica de la Grube y en un comienzo no se le dio gran importancia a estos hallazgos, entre otras cosas porque al no haberse desarrollado una técnica precisa para su fijación, las muestras se desmoronaban en cuanto perdían humedad.
En 1966, el museo del Land Hessen que se encuentra en la ciudad de Darmstadt inauguró los primeros trabajos de campo y las excavaciones sistemáticas. Durante bastante tiempo coexistieron la explotación de lutitas para la obtención de petróleo con estas primeras exploraciones científicas. A partir de allí, pero especialmente pocos años después del cierre de operaciones de la mina a tajo abierto en 1971, comenzaron a llegar al lugar muchos paleontólogos aficionados. Atraídos por las particularidades del lugar y la facilidad de dar con hallazgos de grandes piezas intactas y de gran interés para los estudios paleontológicos, comenzaron a realizar excavaciones y levantamientos, la mayor parte de las veces relativamente desorganizados, no siempre acompañados de una descripción rigurosa. Muchos de estos hallazgos se vendían además a coleccionistas privados antes de ser clasificados científicamente de manera precisa.
Más tarde, a partir de 1975, vino una época de excavaciones de emergencia: los terrenos de la hoya de Messel habían sido transferidos a una asociación para la gestión y eliminación de basuras. El plan era transformar el sitio en un vertedero de desperdicios para la zona sur de Hesse. Varios equipos de organizaciones de científicos y también aficionados participaron de la tarea urgente de intentar rescatar lo más rápidamente posible la mayor cantidad de fósiles, antes de que el sitio fuese cubierto para siempre por el basural. En este contexto, las técnicas de excavación no fueron las más ortodoxas, pero sí las apropiadas para este fin de emergencia: se levantaban (haciendo palanca) grandes placas de los sedimentos bituminosos para luego buscar en terreno los fósiles en los mismos cortes transversales o levantando capas horizontales, simplemente utilizando un cuchillo grande para separarlas. Este método fue bastante eficiente y muchos de los hallazgos más notables datan de esa época (incluyendo, por ejemplo, el primer esqueleto parcial de un prosimio)4​ Se unió también entonces a los esfuerzos de investigación el Instituto Senckenberg de Fráncfort, un equipo científico que continúa actualmente con excavaciones en el yacimiento y que en conjunto con un instituto de Hanover dedicado a tareas de colaboración en geociencias (Institut für geowissenschaftliche Gemeinschaftsaufgaben) y con el servicio estatal de Hesse de medio ambiente y geología (Hessisches Landesamt für Unwelt und Geologie) de Wiesbaden, llevaron a cabo una perforación de 430 metros de profundidad en el sondeo de 2001.
El yacimiento se encuentra a sesenta metros bajo tierra y tiene una superficie aproximada de 1 km2. Cuando se formó, en el Eoceno (hace cincuenta millones de años), se encontraba 10º más al sur que hoy en día, y su clima y ecología eran muy diferentes. Había múltiples lagosrodeados por densos bosques subtropicales que albergaban una increíble diversidad de formas de vida. El conjunto de lagos de Messel 

El yacimiento se encuentra a sesenta metros bajo tierra y tiene una superficie aproximada de 1 km2. Cuando se formó, en el Eoceno (hace cincuenta millones de años), se encontraba 10º más al sur que hoy en día, y su clima y ecología eran muy diferentes. Había múltiples lagosrodeados por densos bosques subtropicales que albergaban una increíble diversidad de formas de vida. El conjunto de lagos de Messel era probablemente el punto central del drenaje de los ríos y riachuelos cercanos.
Los sedimentos fueron depositados durante el período Geiseltaliano (Eoceno medio), hace unos cincuenta millones de años. En Europa central los yacimientos de fósiles de este período son raros. Sitios comparables, como los depósitos de Egerkingen en Suiza, así como el yacimiento de Buschwiller de Alsacia en (Francia) son algo más antiguos, mientras que en la región del Eifel o en los yacimientos de carbón del Geiseltal (cerca de Halle) los sitios fosilíferos son algo más recientes que el de Messel.5​
Se trata en todos estos casos de yacimientos terrestres pero, durante el Eoceno, el mar del Norte se extendía hacia el sur abarcando parte de Europa continental, de modo tal que muchas regiones de Alemania, Francia e Inglaterra se encontraban bajo el agua, situación de la que dan cuenta los múltiples hallazgos de fósiles de especies marinas. Messel se encontraba también a orillas del mar Mediterráneoancestral, que se extendía hacia el sur. Rodeado por todas partes de agua, este continente terciario en el que se ubicaba el yacimiento, suele denominarse Isla de Europa Central.5​
Por otra parte, hace 47 millones de años, el clima y la geografía de Europa eran completamente diferentes los actuales. Messel se encontraba además en la latitud geográfica de la actual Sicilia o del sur de España. Debido a que los polos no estaban cubiertos de hielo tampoco existían las actuales grandes diferencias entre el clima ecuatorial y las latitudes polares. El Eoceno fue un tiempo muy cálido en la historia terrestre. Los estudios de evolución del clima muestran que solo rara vez antes del Eoceno (y nunca después) existieron temperaturas medias superiores.
A la inversa, las condiciones climáticas de entonces también pueden reconstruirse a partir de la distribución geográfica de las especies en la actualidad y su familiaridad con las especies fósiles halladas en Messel. Por ejemplo, se ha podido constatar que las especies que están más estrechamente relacionadas con los hallazgos fósiles se pueden encontrar hoy en día solamente en regiones tropicales o subtropicales. Este es el caso, por ejemplo, de algunas familias de plantas como las Mastixiaceae, típicas del sur de Asia. En efecto, la mayoría de las especies relacionadas familiarmente con las plantas (climáticamente muy exigentes) de Messel existen hoy en día exclusivamente en los trópicos y subtrópicos. Algunas familias se restringen solo al sur de Asia, como las Mastixiaceae, endémica en la selva tropical del archipiélago malayo. Con los insectos también ocurre algo análogo. Los familiares de los fósiles hallados en Messel - como las cigarras, termitas y grillos de los arbustos (saltamontes)- pueden encontrarse hoy solo en áreas tropicales y subtropicales. En Messel se han descrito recientemente (Wedmann et.al. 2007) 36 especies de insectos extraños que imitan las hojas de una planta con una precisión asombrosa, tanto en el color como en la forma. Especies con capacidades similares se circunscriben hoy a la región de Asia del Sur. También hay una especie de Mantis encontrada en Messel que sobrevive hoy en día solamente en América del Sur.
La roca principal que se puede encontrar es la lutita bituminosa, formada por el lento depósito de fango y plantas al fondo del lago. Los sedimentos se extienden 130 metros hacia abajo y reposan sobre una capa de arenisca más antigua. Pero lo que hace que los fósiles del yacimiento se conservan tan bien y con tanta claridad son las peculiares características del lago. La parte superior del lago albergaba una gran diversidad de organismos, pero el fondo no estaba sujeto a fuertes corrientes, creando un ambiente muy anóxico. Esto evitaba que muchas especies vivieran en este nicho, de manera que la perturbación biológica era mínima. Las inversiones de las capas del lago, causadas por los cambios de las estaciones, reducían el contenido de oxígeno de las capas superiores, provocando la "extinción" periódica de las especies acuáticas. Todo esto, junto con un ritmo de depósito relativamente bajo (0,1 mm/año), creaba un ambiente privilegiado para la conservación de la fauna y la flora.
El yacimiento de Messel comprende la muestra de flora y fauna geiseltaliana mejor conservada que se conoce. En la mayoría de yacimientos, encontrar esqueletos parciales supone todo un logro, pero en Messel existen numerosos casos de conservación integral, e incluso en algunos se conservan impresiones del pelaje, las plumas, o las marcas de piel de algunas especies. La gran diversidad de especies es también un punto a favor, gracias, en parte, a las erupciones de gas. En el yacimiento se han encontrado:
  • Más de diez mil peces fosilizados pertenecientes a diversas especies.
  • Miles de insectos tanto acuáticos como terrestres, en algunos de los cuales se conserva la coloración.
  • Gran cantidad de pequeños mamíferos, incluidos caballos enanos, grandes roedores, monos, zarigüeyas, armadillos, parientes del cerdo hormiguero, y murciélagos.
  • Numerosas aves, especialmente especies predadoras.
  • Cocodrilos, ranas, tortugas, salamandras, y otros reptiles y anfibios.
  • Gran cantidad de plantas. Aparte de muchas algas, fueron halladas siete familias de helechos (Pterophyta), cinco familias de coníferasy una familia del orden de las Lycopodiales. Además, innumerables restos diversos de partes de plantas, como hojas de palmera, frutos, polen, y núculas, hallazgos desde los que se ha podido describir 15 familias de monocotiledóneas y 81 familias de 


Peces[Los millares de restos de peces encontrados se agrupan en un total de ocho especies, con la particularidad de mostrar una elevada variabilidad morfológica en alguna de las especies, quizá debida a que el registro fósil cubra varios cientos de miles de años y refleje la diversidad temporal más que sincrónica.​ Más del 90% del total de vertebrados hallados en Messel son peces.

Atractosteus kinkelini (=A. strausi), un lepisosteiforme;
Masillosteus kelleri, un lepisosteiforme;
Cyclurus kehreri, un amiiforme;
Thaumaturus intermedius, un osteoglosiforme que se alimentaba principalmente de pequeños crustáceos e insectos;14​
Anguilla ignota, una anguila;
Amphiperca multiformis, un percoideo;
Palaeoperca proxima, un percoideo;
Rhenanoperca minuta, un percoideo.15​

Reptiles y anfibios

Las serpientes conforman el grupo mayor de reptiles encontrados en Messel.16​
Asiatosuchus, el mayor cocodrilo de Messel, de hasta 4 metros de longitud;16​
Allognathosuchus, un cocodrilo malacófago;
Diplocynodon, un aligátor;
Palaeopython, una serpiente;
Eopelobates wagneri (Weitzel,1938);7​
Messelobatrachus tobieni (Wuttke, 1988);7​
Testudines, tortugas.

Aves Palaeotis, una avestruz primitiva.

Strigogyps sapea (anteriormente Aenigmavis)
Messelornis, el ave de Messel; pariente del ave sol.
Masillastega, un súlido de agua dulce.
Messelasturidae, un grupo de aves carnívoras enigmáticas que parecen una mezcla entre el búho y el halcón.
Masillaraptor, un halcón primitivo.
Parargornis, relacionado con los antepasados de los colibrís.
Messelirrisor, minúsculas aves similares a las abubillas.
Selmes (un anagrama de "Messel"), un Coliidae con prominentes dedos de los pies.
Gastornis (anteriormente Diatryma), una gran ave ramoneadora incapaz de volar.

Mamíferos

Leptictidium nasutum, un mamífero omnívoro extinto;
Propalaeotherium, un pariente primitivo del caballo;
Ailuravus, un roedor;
Buxolestes, un pantoléstido;
Peradectes, un marsupial;
Palaeochiropteryx, un murciélago;
Lesmesodon, un pequeño creodonto;
Eomanis, un pangolín primitivo;
Eurotamandua, un pangolín similar al oso hormiguero;
Europolemur koenigswaldi y E. kelleri, primates;17​
Paroodectes, un mamífero carnívoro primitivo;
Pholidocercus, un erizo primitivo;
Messelobunodon, un artiodáctilo primitivo;
Godinotia, un mono prehistórico similar a un lémur;
Darwinius masillae, un primate primitivo;
Hyrachyus minimus (Fischer, 1829) un tapir primitivo.
​

MINARATE DE JAM

Minaret of jam 2009 ghor.jpg

El minarete de Jam es un alminar erigido en Afganistán y es uno de los exponentes más notables del arte islámico oriental; fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco junto con los restos arqueológicos que lo rodean.
La arquitectura y la decoración innovadoras del minarete de Jam desempeñaron un papel significativo en el desarrollo de las artes y de la arquitectura en el Subcontinente Indio y sus alrededores. El minarete y los vestigios arqueológicos asociados constituyen un testimonio excepcional de la pujanza y calidad de la civilización gurida, que dominó esta región entre los siglos XII y XIII. Representa el apogeo de una tradición artística propia de la región.

El minarete de Jam se encuentra en el centro-oeste de Afganistán, provincia de Ġawr, distrito de Shahrak, cerca de la localidad de Jam, en la orilla meridional del río Hari en su confluencia con el río Jam, a 1.900 metros de altitud, en un valle abrupto y remoto encajonado por imponentes montañas que alcanzan los 2.400 metros. Sus coordenadas geográficas son: 34°23′47.6″N64°30′57.8″E.

El minarete, de sesenta y cinco metros de altura, es una torre de ladrillo esbelta y elegante que data de finales del siglo XII. Construido con ladrillo cocido consolidado con cal, está formado por cuatro secciones cilíndricas superpuestas, de tamaño y diámetro progresivamente decrecientes.
La primera sección se apoya sobre una base octogonal de nueve metros de diámetro, y culmina a 36,6 metros de altura en un balcón reforzado con vigas de madera del que queda tan poco en la actualidad que es difícil adivinar su aspecto original. Una doble escalera de caracol recorre su interior.
La segunda sección contiene seis plataformas de planta cuadrada y techo abovedado, unidas por tramos empinados de seis estrechos peldaños empotrados en el muro circular. Cada una de las plataformas, abierta por dos lados, se apoya en cuatro ménsulas en las esquinas, y su centro está atravesado por una tolva, la primera circular y las otras cinco, cuadradas. Esta sección también está rematada por un balcón. La torre está coronada por una linterna, formada por seis arcos que sostenían una cúpula, hoy desaparecida.
El minarete está completamente recubierto por una intrincada decoración en relieve de ladrillo, estuco y tejas vidriadas; en los lugares mejor conservados se puede apreciar el exquisito trabajo, semejante al encaje.
Por debajo del primer balcón, la decoración se organiza en tres bandas; de arriba abajo, la primera está formada por cuatro filas de motivos florales; la segunda, decorada con círculos, contiene la inscripción que indica la fecha de construcción del minarete, realizada con caligrafía cúfica en esmalte azul turquesa; la tercera es una cintura de dieciséis rosetones con decoración geométrica. Bajo estas bandas, el minarete está dividido en ocho sectores, que se corresponden con los ocho lados de la base. Cada uno de ellos, decorado con altorrelieves geométricos, está rodeado por una estrecha banda de escritura cúfica. En estas orlas se desarrolla la azora de Mariam (la Virgen María), del capítulo diecinueve del Corán, que narra la vida de los profetas. El resto del minarete también está decorado con ornamentos geométricos y caligráficos.
Se cree que sirvió de inspiración para el Qutab Minar de Delhi, construido también por los guridas. El minarete de Jam es el segundo minarete de ladrillos más alto del mundo, después del Qutub Minar. Pertenece a un grupo de unos sesenta minaretes y torres construidos entre los siglos XI y XIII en Asia Central, como el de Gazni, probablemente más como símbolos de las victorias del Islam que como simples atalayas
El minarete de Jam está situado en lo que probablemente fue la capital de verano de la dinastía gurida, Firuzkuh (Firuz Koh).
La inscripción árabe que data el minarete no es clara, puede ser 1193/4 o 1174/5. En el primer caso, el minarete fue construido para conmemorar la victoria del sultán gurida Ghiyas ud-Din sobre los gaznavidas en Delhi en 1192; en el segundo, para celebrar la conquista de Gazni en 1173.



El minarete permaneció ignorado durante siglos, hasta su redescubrimiento en 1886 por Sir Thomas Holdich, que trabajaba para la Afghan Boundary Commission (Comisión para las Fronteras Afganas). Sin embargo, no fue conocido en el mundo exterior hasta 1957, gracias a los trabajos de los arqueólogos franceses André Maricq y Wiet. Herberg realizó algunos estudios en los años 1970, antes de que la guerra civil afgana en 1979 volviera a aislarlo del mundo.
Imagen relacionada

Este sitio se ha inscrito en la lista del Patrimonio de la Humanidad en peligro debido a los saqueos de los restos arqueológicos y al precario estado de conservación en el que se encuentra el minarete, causado por la erosión, la infiltración de agua y las inundaciones causadas por los ríos Hari y Jam. También está amenazado por los terremotos que sacuden la región con frecuencia. La torre ha comenzado a inclinarse, pero se están realizando obras de estabilización.